Generando vínculos saludables

Algunas personas que padecen situaciones dolorosas en su vida, desarrollan posteriormente un síndrome de desvinculación social. No desean conocer a nadie y evitan el contacto social al máximo; refieren que las personas, incluso cercanas, muestran una doble cara y que, por ello, han sido engañados. Ellos se han entregado al máximo en las relaciones interpersonales, con toda su inocencia, dándolo todo; y, sin embargo, al final, sus “amigos” les han defraudado, retirándoles el apoyo, la amistad e, incluso, perjudicándolos en todo lo que hacen. Desde estas experiencias, desarrollan un estado de profunda decepción y desconfianza, que les lleva a minimizar, o a eliminar por completo, el contacto social. Tienen un sufrimiento y una ambivalencia en el vínculo, deseando por una parte, relacionarse con los demás; pero, por otra parte, tienen miedo a que les hagan daño, y no pueden vincularse a otras personas. Muchas veces, son personas solitarias, que no buscan ayuda- no esperan poder ser ayudados-, que se refugian en sí mismos, y desvían su necesidad de vinculación personal, a otras actividades. En los mejores casos, se desvían a actividades biófilas, como el cuidado de animales o plantas; en otros, reniegan incluso del contacto con lo vivo, y se centran en actividades tanatófilas como el uso de computadoras y tablets, máquinas que les generan una realidad virtual sustitutoria; y, en otros, hay comportamientos impulsivos, inestables, o agresivos, con una sensación de vacío y de sufrimiento ante el contacto con los demás. En cualquiera de estos casos, la capacidad para vincularse  a otras personas, de forma sana, ha sido dañada o alterada.
Generar vínculos saludables es una tarea que, en cualquier caso, se compone de tres fases:
a.- Sentir e identificar en uno mismo el miedo y otros sentimientos al vincularnos con los demás, y cómo éstos nos atenazan o nos llevan al aislamiento
b.- Explorar los vínculos con los demás, como si de un taller de aprendizaje se tratase. Es decir, ver, sentir y reconocer sensaciones internas al vincularse, distinguiendo diferencias, sin hacer valoraciones o críticas racionales, generalmente basadas en nuestros prejuicios. Con unas personas nos encontraremos cómodos, con otros inquietos, o intimidados, etc…El rango de sensaciones internas es muy amplio.
c.- Desarrollar confianza en los vínculos. De entre todos los vínculos, seleccionar aquellos apropiados para nosotros, desde el criterio experiencial (qué vínculos producen buenos efectos en nosotros y en los demás); y reexperimentar vínculos sanos con otras personas.
Pasar de un estado de desvinculación a la generación de vínculos sanos es algo que cuesta, por las reticencias a la apertura de las personas que han sufrido vínculos perjudiciales. A veces, es imprescindible un proceso psicoterapéutico, donde las personas puedan empezar a explorar nuevos vínculos en un contexto seguro y que les facilite confianza en ellos mismos.

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5 pensamientos en “Generando vínculos saludables

  1. En la sociedad en la que nos movemos, tendemos a socializar con más facilidad con las personas que desde un primer momento son receptivas y cercanas, y encasillamos de mil maneras a las personas que no tienden a darse a conocer o que son más cohibidas. No solemos pararnos a pensar que igual, por diversas experiencias vividas, necesitan su tiempo para poder volver a confiar y poder crear un vínculo o simplemente un interés por relacionarse con los demás. En mi opinión, nuestros prejuicios, que no siempre son pensamientos individuales bien razonados, nos impiden crear en ese cara a cara un clima adecuado cómo para interesarnos en la persona que tenemos delante y esforzarnos, de una manera natural y espontánea, en darle pié a que rompa con barrera y sus recuerdos.
    Esta claro que la psicoterapia es una gran guía para las personas que se encuentren desorientadas y con la necesidad de vaciar esa mochila que tanto les dificulta el paso, pero sigue siendo necesario que se le sume, una sociedad más unida y empática.

    Me encanta leer tu blog, Manuel. Por fin me he animado a escribirte. :) Prometo volver a hacerlo más a menudo.

    Un saludo de una antigua alumna de la Ucm.

    • Hola Marta:
      Me alegro mucho de que participes en el blog y de que te guste¡ Por supuesto, espero que sigas opinando: eres bienvenida. Es muy agradable y un orgullo ver que antiguos alumnos siguen el blog con interés.
      Estoy de acuerdo con tus apreciaciones sobre el post. La gente prejuzga y mira con barreras a las personas que tiene dificultades en comunicarse. Es como un círculo vicioso: las personas que han sufrido se cierran y, a su vez, el entorno no es receptivo y amable con ellos. Lo importante es hacer lo que cada uno pueda hacer. Te invito a que, decididamente, promuevas la aceptación de la sociedad para con los que se cierran en si mismos. Si ves que la sociedad no es empática con las personas que pasan un mal momento, pon tu grano de arena para que eso se produzca; y con la gente que tiene dificultad a crear vínculos saludables, sé la primera persona en facilitarles una mano cuando lo necesiten. En cualquier caso, al participar en este blog, estás haciendo algo para que todo esto se produzca y te felicito por ello.
      Me ha alegrado tener noticias tuyas, un fuerte abrazo

      • Hola Manuel:

        Estoy completamente de acuerdo contigo. Lo seguiré haciendo y aportaré mi granito de arena a esta sociedad que tanto lo necesita. Gracias por la bienvenida al blog y por tus palabras. Comentaré con más frecuencia tus posts y así podré compartir contigo mis opiniones sobre lo que escribas.

        Hasta el siguiente post.

        Un saludo

  2. Me gusta lo que has escrito, yo desde hace tiempo me puedo encasillar como un tanatofílico, sin embargo mi gusto por la muerte no es en sí un gusto en general, es un gusto en particular y lo explico con lo siguiente: Para mi el suicidio, mi vida y el morir son cosas que las puedo conjuntar en ese gusto por la muerte (la tanatofilia en este caso) y por ello no es que me guste el gore, videos de accidentes, tortura, más bien eso me causa un poco de tristeza o incluso empatia en el caso de accidentes o tragedias desafortunadas. Yo pienso que el tanatófilo tal como lo defines, sí se centra en ese tipo de actividades, buscando la fantasia y la alternancia con el mundo real, refugiandose en los medios virtuales e incluso tratando de hacer vínculos con gente mediante foros, blogs, chats, etc. Desde mi caso particular yo lo hago porque trato de conocer otros horizontes, otras formas de pensar e ideales parecidos a los míos, yo trato de conocer gente nueva y a mi alcance, ya que soy apático, soy una persona para nada llena de vida en el aspecto de salir y buscar conocer lugares, gente, prácticar un hobbie o algo, pues prefiero quedarme en casa y dormir, evadir el mundo de allá fuera que tanto daño me ha causado en mi ego, en mi yo, en mi self, pues en algún momento mi ideal era hacer amigos, convivir, compartir ideas, tener novia y todo esto no lo he logrado por diversas razones, ya sea que mis ideales son muy distintos a los de los demás y no me comprenden, me han “traicionado” y abandonado las personas en quienes confiaba y bien, no he tenido novia porque simplemente ninguna chica me ha aceptado como soy, siendo un círculo vicioso que se dice buscan a alguien alegre, féliz y lleno de vida y yo con este tipo de situaciones pues lo menos que he tenido es ganar y ánimo de vivir, de tener un sentido de seguir en esta sociedad.
    En conclusión, soy tanatófilo, me gusta y me excita la idea de que en algún momento morire y de preferencia de forma tranquila, pacífica, dejando a mis familiares con la idea de que eso es lo que quisé, de que esa decisión era lo que yo siento es lo que me hace féliz :)

    • Muchas gracias Marlon por tus comentarios y por seguir el blog. Por lo que describes, parece que te has refugiado en el mundo de lo virtual y de lo inanimado, sin vida, no tanto por una preferencia innata-temperamental sino por malas experiencias que has vivido. En tu caso, tal como lo veo, tu refugio en el mundo virtual no creo que sea un indicador de un desprecio a lo vida y a lo real, sino la forma que has encontrado de establecer vínculos interpersonales. Y eso, en sí mismo, es positivo. Si malas experiencias de la vida te han llevado a aislarte y a no interactuar en el mundo real, creo que lo que estás haciendo es un sustituto que, en este momento, es para ti una válvula de escape a tu insatisfacción con la vida. Ahora bien, el sustituir el contacto de lo real con el mundo virtual de forma continuada y exclusiva es un peligro que puede llevar a cronificar tu situación. Así puedes llegar a creer que tu preferencia en la vida es lo que estás haciendo, más que aquello que llegaste a querer, pero que has abandonado por las experiencias frustrantes de la vida. Te animo a que, en paralelo a este mundo virtual en el que te encuentras, tengas el valor de conectar poco a poco con el mundo vivo real. Sé que eso puede ser una experiencia desagradable, como un chorro de agua muy fría cuando hace mucho calor; pero eso es al principio, verás con el tiempo que la sensación es agradable y refrescante. Y si tienes miedo a dar ese paso, pide a alguien con experiencia que te ayude, así puede ser más fácil para ti. Saludos

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