Competencia y jerarquización: jerarquía competencial versus jerarquía de pertenencia

Fotos sierra nevada y comunión 067

Competencia es una palabra que proviene del latín (“competere”) y que guarda tras de sí un gran potencial, con frecuencia no aplicado a los asuntos de la vida ordinaria. El término competere tiene dos acepciones principales, ambas interesantes desde un punto de vista psicológico. La primera es la competencia relacionada con la competición en un evento donde se pone en juego una o varias habilidades. La segunda es la competencia relacionada con la incumbencia o preparación adecuada para una determinada tarea o decisión. Ambas acepciones son, en sí mismas, necesarias para la vida. Competir caballerosamente con otros en una habilidad, disciplina o aptitud es algo que favorece el desarrollo personal y estimula la mejora de uno mismo. Incluso se podría hablar de la competición con uno mismo; es decir, el establecer retos en la vida es una forma de competición que saludablemente estimula tu potencial. Por otra parte, y entramos en la segunda acepción, para competir con otros o contigo mismo, necesitas una competencia en una o varias habilidades, o una o más virtudes que has desarrollado con el tiempo. Así por ejemplo, si una persona quiere ser socorrista en el mar, debe saber nadar y tener unos conocimientos de reanimación cardiopulmonar, además de tener temple ante situaciones agudas de peligro, entre otras habilidades. Si uno posee estas habilidades y virtudes, podrá efectuar su tarea de manera eficaz, segura y con tendencia hacia la excelencia.

La jerarquización proviene del concepto de jerarquía, que en el Diccionario de la Real Academia Española significa “gradación de personas, valores o dignidades”. La palabra jerarquía etimológicamente proviene del griego (hieros= sagrado o divino; arkhei= orden, gobierno). En otras palabras, la jerarquía lleva una connotación de algo sagrado, con un significado de que hay un orden que no se puede cuestionar. La jerarquización a lo largo de la Historia ha llevado esta marca sagrada, resultando para las personas no sagradas un muro infranqueable e incuestionable para hacer valer su conocimiento y saber. Incluso en sistemas de estratificación social como son las castas, la jerarquía más elevada es siempre de tipo sagrado, los Brahmanes, que incluyen a sacerdotes y a los consejeros de reyes. La extrapolación de estos conceptos anclados en lo sagrado a lo largo de la Historia persiste, bajo mi punto de vista, en muchos elementos sociales de nuestra cultura hoy en día. Y he aquí cuando se pueden producir conflictos, ya que en ocasiones la jerarquización choca con las competencias basadas en el conocimiento. Si miramos con detenimiento las situaciones de nuestro tiempo, vemos muchos vestigios de los sistemas de jerarquización basados en lo sagrado, traducido en nuestro tiempo en lo intocable. La jerarquización más rígida y bloqueante permanece a través de dos estrategias claras y bien definidas:
1) Restringiendo el acceso a la competición, con reglas que interfieren en el desarrollo y promoción de los poseedores de habilidades, favoreciendo a personas carentes de ellas que sí pueden competir
2) Valorando todo aquello que no es competencial, sino todo lo contrario, aspectos no pertinentes tales como la pertenencia a un grupo o estrato, independientemente del desarrollo competencial.

Enfrentarse a estas dos situaciones requiere primeramente de un fortalecimiento personal y una actitud resiliente. Cuando no puedes competir, porque bloquean tu entrada a la competición, hay algo que siempre puedes hacer. Se trata de la competición saludable contigo mismo. Traza en tu vida desafíos y retos que no dependan de otras personas. Nadie te impide, por ejemplo, aprender y perfeccionar idiomas, aprender nuevas habilidades o perfeccionar las pericias ya aprendidas. Por otra parte, en paralelo a esta actitud, plantea a tu entorno más cercano nuevos criterios para redefinir la jerarquía en otros términos relacionados con los conocimientos, competencias y experiencia. Te sorprenderás cuánta gente piensa y siente como tú. La jerarquía basada en la pertenencia a un grupo se convierte en la jerarquía basada en la competencia.

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