Desprogramación y “reset mental”

IMG-20131018-WA0000Vivir en un mundo con hábitos rutinarios tiene ventajas, pero también inconvenientes. Por una parte, nos permite tener un esquema básico de organización personal, pero por otra parte nos puede predeterminar a hacer lo mismo de forma compulsiva, inadecuada o innecesaria. Cuando esto ocurre de forma involuntaria o inadvertida para uno mismo, seguramente estemos bajo la influencia de un programa mental. Los síntomas característicos son fáciles de detectar desde fuera e, incluso, desde dentro: reacciones reflejas estereotipadas sin sentido ante determinadas situaciones, repetir los mismos comportamientos ineficaces o experiencias indeseadas, acciones compulsivas descontroladas, angustia inexplicable ante determinadas situaciones, pensamientos reiterativos etc. Cuanto más programados estemos, al intentar resolver alguno de estos problemas repetiremos una y otra vez lo que solemos hacer. Muchas personas refieren ejemplos claros de programación mental. Por ejemplo, unirse con parejas inapropiadas de forma reiterada, ofuscarse en algo pese a consecuencias adversas, ser muy sacrificado innecesariamente, ser muy dominante con otras personas, ser intolerante con los errores de uno mismo y/o de los demás, tener avidez por el éxito, refugiarse en la lamentación…Los programas mentales son como un software interno que no atiende a nuestras virtudes, necesidades o deseos, sino a códigos programados por otras personas. Su instalación en nuestra dinámica mental suele ser muy fácil e inconsciente, ya que suele provenir de personas de nuestro entorno próximo y/o familiar, ante las cuales abrimos las puertas de nuestra mente sin ningún filtro selectivo. Este principio que opera en técnicas como la hipnosis a través de la sugestión, rige también los principios de interacción humana y programación mental. Desde un punto de vista amplio, todas las personas estamos programadas, y en muchos casos sin tener conciencia alguna.
Los programas mentales impiden la toma de decisiones libremente. Estar bajo la influencia de un programa lleva asociada una sensación de incomodidad y agobio inexplicable, ya que la naturaleza de uno mismo se ve coartada o condicionada por programas externos que se han apropiado de uno mismo. La solución ante los programas mentales no consiste tanto en la reprogramación mental (muy en boga hoy en día), como en la desprogramación mental. Por ejemplo, no es tanto sustituir un programa perdedor por un programa ganador, sino desprogramar, para a partir de ahí decidir uno a dónde quiere ir. Los efectos de la desprogramación nos llevan a un programa de inicio, como si hubiésemos hecho un reset mental, algo de lo que hablaremos próximamente.

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6 pensamientos en “Desprogramación y “reset mental”

  1. Necesito varios de esos, sin que se fríe el sistema. Las rutinas aunque necesarias necesitan de un gran porque para llevarlas con alegría. Que la felicidad sea una constante eso es otra cosa. En mi caso difícil, pero espero otro viento mejor. Saludos

    • Hola “nicafeliz”: El reset mental se puede hacer tantas veces como se necesite, aunque con sólo uno los efectos son muchos. Los vientos son variables y cambiantes por naturaleza. Lo importante es estar preparados y desarrollar la pericia para manejar y gobernar el barco, sea cual sea el viento. Así se llega a buen puerto, si se pone el rumbo adecuado. Saludos y ¡buen viaje!

  2. buenos dias este reset tambien funciona con los celos ? por que realmente tengo ese problema en este momento tengo celos y no se como hacer para solucionarlo gracias

  3. Hola Carlos. Hacer un reset mental es un desafío al alcance de cualquier persona, siempre que sea uno honesto consigo mismo y de verdad exista un deseo sincero de renunciar a la certidumbre de los viejos condicionamientos. En el caso particular de los celos, aunque obviamente necesitaría más información, puede tener que ver con inseguridades personales aprendidas en los vínculos iniciales, desarrollándose posteriormente una necesidad de controlar a la pareja, que es molesta para todas las partes. Para solucionar el problema, tal vez requiera de ayuda experta para pasar a un espacio o estado en el que la certidumbre basada en el control desaparece, a la vez que aparece una seguridad basada en el respeto y consideración por uno mismo. Uno para ser feliz no necesita controlar a nadie. Tal como dice un dicho antiguo: “Si tienes un pajaro enjaulado déjalo libre; si es tuyo volverá, y si no vuelve es porque nunca lo fue”. Desarrollar esta actitud lleva un tiempo y es necesario sentir en propia carne las necesidades de control, a la vez que se desarrolla una actitud de aceptación y autocompasión con uno mismo y con los demás.
    Mucho ánimo con el desafío!!

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