Adoctrinamiento, libertad y conexión con el mundo: ¿dónde buscar?

fotos noruega 004El mundo en el que vivimos está repleto de experiencias de adoctrinamiento, y las personas somos sensibles en mayor o menor grado a las mismas. Los nacionalismos radicales, los fanatismos religiosos o los sistemas socioeconómicos rígidos, absolutos y omnipotentes constituyen ejemplos de ello. En cierta medida, el ser humano está sometido a una paradoja existencial: por una parte busca la libertad y su propio criterio, pero por otra parte busca la estructuración de su experiencia, con frecuencia a partir de su entorno. Desde esta contradicción, los escenarios que vivimos muestran diferentes actores, entre los cuales se pueden destacar a los que están en los extremos:

a.- Por una parte, están aquellos que buscan el conocimiento y la seguridad, frecuentemente a través de una doctrina, modelo o idea: son los “buscadores”.
b.- Por otra parte, están aquellos que captan o atienden a todos aquellos buscadores, y que frecuentemente se aprovechan de sus necesidades para su propio beneficio y poder: son los “captadores”.

Dentro de la naturaleza humana habitan estos dos modos de ser, el buscador y el captador. Incluso en los textos religiosos se muestran estos modos de ser a través de diversas metáforas, tal como por ejemplo la del pastor y la del rebaño. Estas dualidades complementarias, mal entendidas, han dado lugar a lo largo de nuestra Historia a liderazgos absolutistas y a esclavitudes dolorosas. Hoy en día, tenemos muchos ejemplos, no sólo los más obvios y próximos en el tiempo derivados de las creencias religiosas fanáticas o de los nacionalismos excluyentes; también, por ejemplo, la tecnología y sus creadores están generando esclavitudes, de forma que muchos niños y adolescentes ya son esclavos adictos a las nuevas tecnologías o a los gadgets electrónicos, desconectándose de su propia naturaleza.
La solución a estas búsquedas esclavizadoras pasa por dirigir la atención hacia uno mismo con sus tensiones y virtudes, más que a objetos, ideas o doctrinas sustitutivas de uno mismo. La libertad no está ni en ningún “paraíso” externo ni en ninguna doctrina ajena a ti mismo. Buscando dentro de uno, se encuentra el espacio necesario para descubrir el propio criterio y respetar los criterios de los demás. Descubriendo y desarrollando las propias capacidades, virtudes y criterios es posible ser libre y, simultáneamente, sentirte conectado y cercano de forma sana al mundo que te rodea y a tus compañeros de “viaje”, sin dependencias destructivas y sin esclavitudes. Para encontrar el criterio, hace falta primero encontrar el sitio adecuado donde buscar. Si buscas peces en el aire, no los encontrarás. Tu libertad no se encuentra en una doctrina, sino dentro de ti; y cuando te encuentras a ti mismo, encuentras a los otros.

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