Pasión y compasión

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La palabra pasión, aunque con un significado y una etimología relacionada con algo perturbador (procede del latín, passio y ésta de pati= sufrir,  y está también en relación con la palabra griega πάθος  o páthos= sufrimiento), sin embargo esconde un deseo que es motor de nuestra vida. El deseo firme y persistente, pese a las adversidades y vicisitudes de la vida, es fundamental para el bienestar y felicidad; esta es la pasión que nos lleva a desarrollar comodidades o tecnología en la vida, a luchar por objetivos personales y colectivos y, en definitiva, al desarrollo de la sociedad y del ser humano. Sin embargo, la vida también requiere de una compasión con los sinsabores que afectan nuestro día a día. La compasión con uno mismo integra un sentimiento de ternura y una actitud de aceptación amable ante las adversidades vitales, así como un compromiso contigo y con los que te rodean.  La pasión sin compasión genera turbulencias anímicas y desasosiego;  la pasión junto con compasión, estabilidad anímica y fuerza mental.  Desarrollar pasión más compasión por algo es la mayor fuerza motivadora que nos lleva a descubrirnos y a extraer nuestro potencial. No importa en qué tengas pasión compasiva; puede ser en cultivar un huerto, en practicar un deporte, en ejercer una profesión, en desarrollar una destreza etc. Lo importante es conectar con la pasión y la compasión; todo lo demás, incluido el éxito, viene por añadidura.

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Tecnología, creatividad y libertad

technologyEl desarrollo tecnológico tan vertiginoso en el que estamos inmersos puede llevarnos a confundir términos y conceptos. Tal como afirman muchos gurús de la era digital ( véase, por ejemplo, http://www.expansion.com/economia-digital/companias/2015/12/15/566fddd622601dc7438b45c4.html  , http://www.elmundo.es/economia/2015/10/22/5628d7cfca4741616c8b4638.html  o http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/05/11/actualidad/1462976174_037836.html ), parece que estamos abocados a un nuevo orden en la que “todo lo que puede ser digitalizado, lo será” y que “democratiza” el mundo, apareciendo una generación de nativos digitales, los “milennials” con un rasgo de creatividad que impregna todo su comportamiento, iniciativas y empresas. Sin ánimo de criticar los indudables beneficios de la digitalización, sí es necesario poner unos límites y ver los posibles efectos adversos sobre las personas, asuntos que parecen haber olvidado todos los gurús tecnológicos. La era digital puede hacer más sencilla la vida de las personas, pero también puede hacerlas esclavas muy fácilmente. No hace falta más que observar nuestra dependencia brutal del entorno digital-virtual en el día a día a través de los dispositivos móviles, algo que produce graves adicciones en muchas personas. Lo que ocurrirá dentro de una o dos décadas depende de nosotros, pero las predicciones tecnológicas se van cumpliendo, incluso si cabe con más rapidez de la esperada. Por otra parte, las predicciones de la OMS sobre la salud de las personas para el 2030 señalan que la depresión será la primera causa de morbilidad a nivel mundial, con un importante factor de discapacidad de la enfermedad mental que ya actualmente en los países de nivel socioeconómico bajo-medio representa entre un 25% y 35% de los años perdidos por discapacidad a nivel mundial. Creatividad la ha habido siempre en nuestro mundo, desde que el ser humano existe como tal; lo que han cambiado son las condiciones de la cultura y el desarrollo tecnológico. No confundamos el proceso mental creativo con las herramientas; la tecnología y la digitalización del mundo son herramientas, pero no fines en sí mismos. La creatividad aplicada en la tecnología puede hacernos más felices o más esclavos. La creatividad puede ser manipulativa-esclavizadora o liberadora-constructiva. La primera está asociada a problemas de identidad personal y hábitos o rituales tecnológicos automatizadores sustitutivos de uno mismo, generando seres digitales programados en donde el entorno virtual se “come” al entorno físico; la segunda, emplea la tecnología como un asistente para la vida y tus elecciones, y genera más contacto interpersonal saludable físico y mental. El reto pues no sólo es ser creativos, sino serlo de forma constructiva y liberadora.

 

La llama de la atención

vela 5Una mujer de mediana edad se dirigía a la caja de un supermercado con su compra y pidió a un caballero que por favor la ayudase a subir dos garrafas de agua al mostrador, dado que pesaban mucho. El caballero aceptó gentilmente, pero en ese momento la cajera, alarmada, le dijo que no las subiese, que no lo hiciera de ninguna manera. En una situación un poco violenta, la cajera estaba agitada e indignada. El caballero, al ir a pagar posteriormente, charló amablemente con dicha cajera, preguntándole qué es lo que pasaba con la clienta. Con un rostro enojado y desencajado, ella le mostró su indignación porque dicha cliente fingía todos los días una lesión para obtener ayuda de los demás; y eso la enfurecía, ya que sabía bien cuando alguien sufre de verdad, máxime cuando estaba con molestias recién operada en un brazo. El cliente, seguidamente, pagó su compra confiadamente, sin prestar atención a su ticket de compra. Al llegar a su casa comprobó que la cuenta se había disparado, ya que la cajera se había equivocado y había cargado dos veces varios productos.

La atención es como la llama de una vela o de un fuego. Necesitas avivar el fuego o atender a la mecha de la vela y sustituirla cuando proceda, para que así no se extinga la llama. Este aspecto es uno de los principales problemas con los que las personas nos encontramos en el día a día. Mantenemos la concentración durante unos momentos, pero nos despistamos fácilmente. La propia ira e indignación apaga la llama de la atención, pero no sólo en uno mismo, sino en los que están alrededor. La ira e indignación no sólo es perjudicial para el que la sufre directamente, sino que puede impresionar y despistar a las personas del entorno. Apartarse de la negatividad ajena y enfocar la mente de forma continuada en lo que quieres son elementos fundamentales pra una vida saludable y exitosa.

 

El poder de lo pequeño

floresMuchas veces subestimamos el poder de las pequeñas cosas. Tal como se deja entrever en el libro oracular  “I Ching” o en la obra de filósofos como Confucio, en las cosas pequeñas de nuestro presente se halla la raíz de nuestro desarrollo personal, aun cuando parezcan insignificantes. Es fácil olvidarse de la práctica de nuestras virtudes en pequeños actos inadvertidos a los ojos de la mayoría de la gente, al igual que es fácil pasar por alto o consentir pequeños actos malvados, maliciosos o inadecuados en nuestro alrededor, aparentemente sin importancia. Las personas generalmente suelen responder más fácilmente en momentos de crisis, exigiendo cambios bruscos, tal vez cuando las raíces de las hierbas malas están muy profundas; y también suelen mostrar sus virtudes, cuando perciben que van a tener efectos extraordinarios. Aunque no sea llamativo, el dominio de  lo ordinario y de lo pequeño en nuestro día a día es fundamental para construir una vida saludable y un mundo respetuoso para todos. A nivel práctico, el dominio de lo pequeño implica lo siguiente:

1.- Cuida los pequeños y sutiles detalles en nuestra vida diaria tanto contigo mismo, como con los demás. Sé amable, respetuoso, bondadoso y cuidadoso en el día a día, y no desprecies nada, aunque parezca insignificante.
2.- Permanece atento a comportamientos inapropiados por parte de los demás y sé firme en el mantenimiento de tu criterio cuando ves injusticia o malicia a tu alrededor, aunque el perjuicio sea o parezca pequeño para ti y para los demás. No los dejes pasar por alto ni los consientas. Cuando consientes y pasas por alto tales actos, sientas las bases de tus relaciones con otras personas. En el inicio de las cosas se encuentra la semilla de tu vida abriéndose paso.
3.- Mantén la perspectiva y sé consciente de que lo pequeño hoy será más grande mañana, si lo dejas crecer. Al igual que la hierba mala puede destruir tu jardín, el acto malicioso o inapropiado repetido puede quebrar tus virtudes y fortalezas. De la misma forma que el abono y riego cuidadoso de tu jardín llevará a un buen fruto, el pequeño acto de virtud repetido llevará a la fortaleza y a un desarrollo mental virtuoso.

La pose y la postura

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Vivimos en tiempos en los que una imagen vale mucho más que mil palabras, al menos en nuestra sociedad. La imagen se ha convertido en un objeto de deseo y en un fin en sí mismo, más allá de una carta de presentación transitoria y momentánea. El desarrollo de las redes sociales ha contribuido a ello potenciando que las personas muestren sin pudor alguno sus imágenes y se recreen en ellas. Junto con este desarrollo de las redes sociales, las personas así mismo han agudizado el interés en gestos, lemas, eslóganes y poses. Probablemente estemos en la cultura del “trend topic”, donde no importan la veracidad, credibilidad y beneficios de los contenidos, el respeto a los otros, la aportación al conocimiento y el desarrollo de la capacidad de decidir libremente, sino tan sólo si algo genera impacto y difusión efervescente en las redes sociales. De alguna forma, las personas vivimos con la posibilidad de ser programados o condicionados por estos elementos. Por todo ello, es importante distinguir la pose de la postura. La pose es simplemente una posición o gesto momentáneo y transitorio que una persona adopta cuando tiene percepción de que su imagen personal va a ser sometida a valoración o escudriñamiento por otros. En un sentido amplio, la pose incluiría no sólo la presentación físico-visual y gestual, sino también el contenido verbal y prosódico de la comunicación. La postura, a diferencia de la pose, define una posición corporal y mental consolidada, en donde se plasman o reflejan rasgos temperamentales y de personalidad, experiencias vitales, así como actitudes en relación con el mundo y la interacción social. En un sentido amplio, igualmente incluye aspectos no sólo físicos, sino también de comunicación verbal y prosódica. En la postura se valora la consistencia de lo que se expresa, dice y de cómo se dice y presenta. Confundir la pose con la postura es un error común entre las personas, debido a los adoctrinamientos sociales, y lleva a equívocos en la percepción social y de la realidad. Muchas personas que viven parcial o totalmente de la imagen pública pasan gran parte de su vida mostrando poses, que no posturas. Los demagogos, charlatanes, populistas, falsos profetas y maestros, además de todos aquellos que se autodenominan mesías y salvadores del mundo o de la sociedad, son claros ejemplos de ello.

Distinguir la pose de la postura es relativamente sencillo, aunque todos podemos ser engañados. Tan sólo basta valorar la consistencia y congruencia de los comportamientos a lo largo del tiempo y en diferentes situaciones, porque siempre hay momentos de derrape en la vida y es difícil mantener la pose de forma constante. En todo caso, para prevenir engaños procedentes de una pose lo mejor es desarrollar una actitud inquebrantable y con determinación en la que el criterio y tu “salvación” están dentro de ti y no en la pose de alguien. Como dice nuestro refranero, “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

La incertidumbre y el asombro creativos

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Viendo la Historia con perspectiva, el mundo en el que vivimos, aunque con desigualdades, tiene muchas más comodidades que hace unas décadas. Si preguntamos a nuestros referentes ancianos, nos pueden ilustrar a fondo sobre esto. La tecnología actual nos sugiere que todo se puede controlar, y además de forma instantánea. Con el teléfono móvil podemos transferir o recuperar información al instante, podemos controlar a distancia nuestros aparatos electrónicos, nuestros electrodomésticos, llegar a una dirección exacta gracias al GPS etc… Si una persona hace 50 años fuese hibernada y se despertase hoy, no daría crédito a los adelantos actuales, salvo que fuera un visionario. Estos cambios marcan una época y están afectando al ser humano. Aunque faltan estudios consistentes al respecto, los estilos de relación entre las personas son más virtuales y la instantaneidad de la tecnología parece que está generando nuevas adicciones y/o dependencias, con una disminución de la tolerancia a la frustración y con una demanda de inmediatez en las recompensas. La abundancia actual sin un contrapeso es como un caballo desbocado sin guía. Ante estas señales tempranas de decaimiento social y humano, parece fundamental el desarrollo de un nuevo estilo de educación que promueva lo que se podría denominar “incertidumbre creativa”. Nuestros antepasados se han encontrado con situaciones complejas que han afrontado desde la ignorancia y la incertidumbre más auténticas; se trata de un espacio mental en el que se permite el desconocimiento a la vez que el asombro ante las nuevas experiencias, en las que el control es algo posterior. Lo tolerancia de la incertidumbre nos ha permitido progresar y “llegar” a un punto con más abundancia y riqueza tecnológica. Ahora bien, si nos empachamos con el control y la abundancia, en detrimento del asombro e incertidumbre, probablemente nuestra digestión se convertirá en indigestión. El gran desafío está en nuestras manos: ¿cómo vivir en un mundo tecnologizado y con abundancia, pero a la vez con esa chispa de asombro y tolerancia a la incertidumbre?

Intercomunicación celular positiva

IMG_20151205_192456Seguramente alguna vez hayamos conocido en nuestro entorno más próximo o lejano, alguna persona que ha cambiado muy positivamente o muy negativamente, incluso en muy poco tiempo. Sirva como ejemplo, las diferencias en los rostros de algunos gobernantes que, en un período de tan sólo 4 años, pueden mostrar un deterioro importante en su imagen externa. Tal como explican muchos expertos, el estrés del gobernante y del poder puede producir daños inflamatorios en los tejidos en muy breve tiempo, con efectos externos claramente observables. La explicación se resume en que las células del cuerpo se comunican entre sí, a través de ciertos mensajeros químicos, facilitando, por ejemplo, que una respuesta inflamatoria y oxidante en una célula se contagie a su entorno circundante próximo e incluso lejano. Es así como una respuesta inflamatoria se puede extender y hacerse crónica, produciendo un envejecimiento rápido. De forma coloquial, podría decirse, que las células se “hablan” unas a las otras, comentando lo agobiadas que están, produciéndose un contagio rápido ante el pánico y la negatividad de las células vecinas.

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Este es el lado “negativo” de la intercomunicación celular. Sin embargo, existe un efecto de intercomunicación positiva. Existen mensajeros “positivos” que, por el contrario, inhiben o regulan las respuestas inflamatorias, impidiendo que se extiendan, además de producir una protección y desarrollo celular saludable. Es ésta una intercomunicación protectora, trofotrópica o recuperadora, que favorece el crecimiento y el contagio celular positivo o saludable. En otras palabras, al producir de forma persistente y continua elementos saludables, es posible el contagio hacia todo nuestro organismo. Posiblemente, la intercomunicación celular de mensajeros protectores y recuperadores sea una de las claves de la juventud perenne y de recuperaciones rápidas o “milagrosas” que nos sorprenden. A nivel mental, esto implica la práctica o desarrollo de elementos protectores tales como la meditación, las relaciones interpersonales enriquecedoras y la focalización mental saludable. Cuando vives así, abres la puerta a que todas tus células se empiecen a emocionar positivamente y se empiecen a “hablar” unas a otras de lo bien que están produciéndose un contagio hasta zonas lejanas e insospechadas. Si se produce este contagio interno, los efectos son visibles externamente. Como bien dice nuestro refranero, “la cara es el espejo del alma”.

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