Maltrato por exceso de “amor” (sobreprotección)

corazón fuegoSiempre que alguien utiliza el término “maltrato” inmediatamente nos vienen a la mente imágenes y asociaciones acerca de comportamientos violentos, agresiones verbales, trato despectivo y vejatorio, falta de respeto, humillación psicológica, insultos, trato intimidatorio, acoso moral, incomunicación, insinuaciones falsas, acoso psicológico, físico, sexual etc… Sin embargo, en algunos contextos como el familiar, el maltrato puede adoptar otras formas difíciles de imaginar e identificar. La más sorprendente, por cuanto está muy enmascarada o camuflada entre comportamientos “amorosos”, es la que podemos denominar maltrato por sobreprotección. En éste, bien una o bien ambas figuras parentales de forma progresiva y más o menos inconsciente impiden el contacto o experiencia autónoma de su/s hijo/s con el entorno, condicionándolos absolutamente a sus comportamientos (en el caso de que sea sóla una, la otra figura parental consiente, permite o justifica el trato dado). De esta forma, los hijos/as siempre experimentarán la vida y el entorno desde la perspectiva de sus padres y nunca tendrán la oportunidad de construir su experiencia desde un criterio al menos en parte libre y autónomo, construido desde una toma de decisión propia. Los comportamientos de los niños sobreprotegidos son totalmente condicionados y se pueden observar por los siguientes signos, que varían en su expresión y predominancia dependiendo de la edad:

a.- Búsqueda de aprobación o permiso constante por parte de la figura/s parentales que ejerce el control sobreprotector, para comportamientos o decisiones incluso sencillas como puede ser qué comer o qué ropa vestir en edades adolescentes o preadolescentes.

b.- Comportamiento miméticos con una de las figuras parentales generalmente, copiando rígidamente sus opiniones, preferencias y juicios, todo ello haciéndose de forma automatizada.

c.- Ausencia de capacidad crítica para considerar otros puntos de vista ajenos a los suyos y del progenitor o progenitores que ejercen la sobreprotección.

d.- Reacciones de rabia o ira cuando sus puntos de vista son puestos en entredicho o en evidencia, buscando la protección de las figuras sobreprotectoras que se encargan de protegerla aislándola de informaciones “peligrosas”, para así seguir reforzando su patrón rígido de comportamiento.

e.- Miedo experiencial intenso que les paraliza impidiéndoles ejercer acciones autónomas apropiadas para su edad, algunas muy simples: por ejemplo, un adolescente de 16 años no puede estar sólo en la casa o no puede ir al colegio de forma autónoma, en transporte público.

f.- Reacciones de evitación experiencial rígida y persistente a actividades que impliquen decisiones o experiencias desconocidas, contando casi siempre con el refuerzo protector de las figuras parentales ante la evitación (“si no quieres, no lo hagas, nadie te obliga”).

El manejo de estos casos es complejo, ya que requiere intervención en las figuras adultas del grupo familiar que en la mayoría de los casos no tiene conciencia de que exista problema alguno. La separación física que permite la experiencia del descubrimiento experiencial es clave para el progresivo descondicionamiento. No obstante, no es tarea sencilla, ya que el grupo familiar se cerrará para proteger el funcionamiento dependiente de los hijos.

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Mitos sobre el amor y las relaciones interpersonales: el poder del contexto

corazón-solExisten dichos en la psicología popular sobre el amor y las relaciones interpersonales que, aunque suenen y parezcan muy armoniosos, son frecuentemente factores de vulnerabilidad y riesgo para la salud y el bienestar personal. En muchos casos su significado ha sido malinterpretado o se ha descontextualizado. Veamos tres de estos dichos que muchas personas creen a pie juntillas:

1.- El amor verdadero es incondicional

Una cosa es amar, considerar y aceptar a los demás de forma incondicional, sin querer cambiarlos y sin querer interferir en sus vidas y decisiones, que mostrar tu afecto y amor a una persona que te humilla o maltrata. Mucha gente confunde el tomar una actitud de amor universal con todas las personas- incluida tú misma-, en las que respetas sus momentos vitales, condiciones y características, con el amor sumiso y “santo” ante personas sin escrúpulos que dan mal trato a las personas de su alrededor. Muchos psicópatas, narcisistas o maquiavélicos desaprensivos se aprovechan de esta creencia y de esta incondicionalidad desajustada, teniendo a su alrededor una gran cantidad de adeptos incondicionales.

2.- En la medida que das recibirás

La entrega en lo que haces es importante, pero los principios de equilibrio en las relaciones humanas son fundamentales y funcionan siempre que las dos partes estén de acuerdo en la reciprocidad. Dar y recibir por un igual es un elemento fundamental, si las dos partes comparten el mismo principio. En caso contrario, una de las partes puede aprovecharse de la otra, generando un desajuste importante y agotamiento, al menos temporalmente. Cuando siembres tus dones, mira bien dónde lo haces. Una buena semilla en terreno infértil no dará buen fruto y tu entrega y generosidad se malgastarán.

3.- La fuerza del amor lo puede todo

El amor es una fuerza fundamental para la vida y para el éxito en lo que uno hace. Hacer algo con amor es fundamental y proporciona una gran persistencia, continuidad, sentido y calidad a tus actos, en comparación con el ejercicio mecánico de una actividad. Sin embargo, extrapolar esto a las relaciones con otras personas puede resultar peligroso. Una cosa es amar a otros simplemente al reconocerlos como personas, y otra es intentar cambiar su vida o ganar su afecto a través de nuestro amor. Así aparecen fantasías en las que se cree que el amor incondicional de tipo mártir producirá, finalmente, un cambio en las parejas tóxicas.

Al final, parece que muchas cosas en esta vida dependen del contexto. Amor SÍ, pero con CONTEXTO. Si prescindes del contexto, llegarás a situaciones indeseadas y tóxicas; si tienes en cuenta el contexto, el amor que transmitas será una fuerza poderosa y enriquecedora que dará buenos frutos