La llama de la atención

vela 5Una mujer de mediana edad se dirigía a la caja de un supermercado con su compra y pidió a un caballero que por favor la ayudase a subir dos garrafas de agua al mostrador, dado que pesaban mucho. El caballero aceptó gentilmente, pero en ese momento la cajera, alarmada, le dijo que no las subiese, que no lo hiciera de ninguna manera. En una situación un poco violenta, la cajera estaba agitada e indignada. El caballero, al ir a pagar posteriormente, charló amablemente con dicha cajera, preguntándole qué es lo que pasaba con la clienta. Con un rostro enojado y desencajado, ella le mostró su indignación porque dicha cliente fingía todos los días una lesión para obtener ayuda de los demás; y eso la enfurecía, ya que sabía bien cuando alguien sufre de verdad, máxime cuando estaba con molestias recién operada en un brazo. El cliente, seguidamente, pagó su compra confiadamente, sin prestar atención a su ticket de compra. Al llegar a su casa comprobó que la cuenta se había disparado, ya que la cajera se había equivocado y había cargado dos veces varios productos.

La atención es como la llama de una vela o de un fuego. Necesitas avivar el fuego o atender a la mecha de la vela y sustituirla cuando proceda, para que así no se extinga la llama. Este aspecto es uno de los principales problemas con los que las personas nos encontramos en el día a día. Mantenemos la concentración durante unos momentos, pero nos despistamos fácilmente. La propia ira e indignación apaga la llama de la atención, pero no sólo en uno mismo, sino en los que están alrededor. La ira e indignación no sólo es perjudicial para el que la sufre directamente, sino que puede impresionar y despistar a las personas del entorno. Apartarse de la negatividad ajena y enfocar la mente de forma continuada en lo que quieres son elementos fundamentales pra una vida saludable y exitosa.

 

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El poder de lo pequeño

floresMuchas veces subestimamos el poder de las pequeñas cosas. Tal como se deja entrever en el libro oracular  “I Ching” o en la obra de filósofos como Confucio, en las cosas pequeñas de nuestro presente se halla la raíz de nuestro desarrollo personal, aun cuando parezcan insignificantes. Es fácil olvidarse de la práctica de nuestras virtudes en pequeños actos inadvertidos a los ojos de la mayoría de la gente, al igual que es fácil pasar por alto o consentir pequeños actos malvados, maliciosos o inadecuados en nuestro alrededor, aparentemente sin importancia. Las personas generalmente suelen responder más fácilmente en momentos de crisis, exigiendo cambios bruscos, tal vez cuando las raíces de las hierbas malas están muy profundas; y también suelen mostrar sus virtudes, cuando perciben que van a tener efectos extraordinarios. Aunque no sea llamativo, el dominio de  lo ordinario y de lo pequeño en nuestro día a día es fundamental para construir una vida saludable y un mundo respetuoso para todos. A nivel práctico, el dominio de lo pequeño implica lo siguiente:

1.- Cuida los pequeños y sutiles detalles en nuestra vida diaria tanto contigo mismo, como con los demás. Sé amable, respetuoso, bondadoso y cuidadoso en el día a día, y no desprecies nada, aunque parezca insignificante.
2.- Permanece atento a comportamientos inapropiados por parte de los demás y sé firme en el mantenimiento de tu criterio cuando ves injusticia o malicia a tu alrededor, aunque el perjuicio sea o parezca pequeño para ti y para los demás. No los dejes pasar por alto ni los consientas. Cuando consientes y pasas por alto tales actos, sientas las bases de tus relaciones con otras personas. En el inicio de las cosas se encuentra la semilla de tu vida abriéndose paso.
3.- Mantén la perspectiva y sé consciente de que lo pequeño hoy será más grande mañana, si lo dejas crecer. Al igual que la hierba mala puede destruir tu jardín, el acto malicioso o inapropiado repetido puede quebrar tus virtudes y fortalezas. De la misma forma que el abono y riego cuidadoso de tu jardín llevará a un buen fruto, el pequeño acto de virtud repetido llevará a la fortaleza y a un desarrollo mental virtuoso.

Adoctrinamiento, libertad y conexión con el mundo: ¿dónde buscar?

fotos noruega 004El mundo en el que vivimos está repleto de experiencias de adoctrinamiento, y las personas somos sensibles en mayor o menor grado a las mismas. Los nacionalismos radicales, los fanatismos religiosos o los sistemas socioeconómicos rígidos, absolutos y omnipotentes constituyen ejemplos de ello. En cierta medida, el ser humano está sometido a una paradoja existencial: por una parte busca la libertad y su propio criterio, pero por otra parte busca la estructuración de su experiencia, con frecuencia a partir de su entorno. Desde esta contradicción, los escenarios que vivimos muestran diferentes actores, entre los cuales se pueden destacar a los que están en los extremos:

a.- Por una parte, están aquellos que buscan el conocimiento y la seguridad, frecuentemente a través de una doctrina, modelo o idea: son los “buscadores”.
b.- Por otra parte, están aquellos que captan o atienden a todos aquellos buscadores, y que frecuentemente se aprovechan de sus necesidades para su propio beneficio y poder: son los “captadores”.

Dentro de la naturaleza humana habitan estos dos modos de ser, el buscador y el captador. Incluso en los textos religiosos se muestran estos modos de ser a través de diversas metáforas, tal como por ejemplo la del pastor y la del rebaño. Estas dualidades complementarias, mal entendidas, han dado lugar a lo largo de nuestra Historia a liderazgos absolutistas y a esclavitudes dolorosas. Hoy en día, tenemos muchos ejemplos, no sólo los más obvios y próximos en el tiempo derivados de las creencias religiosas fanáticas o de los nacionalismos excluyentes; también, por ejemplo, la tecnología y sus creadores están generando esclavitudes, de forma que muchos niños y adolescentes ya son esclavos adictos a las nuevas tecnologías o a los gadgets electrónicos, desconectándose de su propia naturaleza.
La solución a estas búsquedas esclavizadoras pasa por dirigir la atención hacia uno mismo con sus tensiones y virtudes, más que a objetos, ideas o doctrinas sustitutivas de uno mismo. La libertad no está ni en ningún “paraíso” externo ni en ninguna doctrina ajena a ti mismo. Buscando dentro de uno, se encuentra el espacio necesario para descubrir el propio criterio y respetar los criterios de los demás. Descubriendo y desarrollando las propias capacidades, virtudes y criterios es posible ser libre y, simultáneamente, sentirte conectado y cercano de forma sana al mundo que te rodea y a tus compañeros de “viaje”, sin dependencias destructivas y sin esclavitudes. Para encontrar el criterio, hace falta primero encontrar el sitio adecuado donde buscar. Si buscas peces en el aire, no los encontrarás. Tu libertad no se encuentra en una doctrina, sino dentro de ti; y cuando te encuentras a ti mismo, encuentras a los otros.

El poder saludable de la atención

Imagen

Vivimos en un mundo lleno de estímulos tanto visuales como auditivos que impregnan nuestra vida. Esto facilita que nuestra atención de forma automática se haga adicta a las imágenes y a las palabras. Tal es así que muchas personas necesitan, por ejemplo, un ruido de fondo para dormir o una imagen para mantener la atención en una tarea y estar tranquilo. Los elementos audiovisuales de nuestra cultura y sociedad condicionan nuestra vida y pueden atrofiar nuestra atención, por un sesgo hacia la pasividad y dependencia ante estímulos auditivos y visuales. La atención, sin embargo, guarda un poder extraordinario para ser cultivado y desarrollado. Aprender a focalizar la atención adecuadamente es una de las tareas olvidadas de las personas debido quizá, entre otras causas, a este bombardeo de estimulación audio-visual al que estamos sometidos. Muchos libros de divulgación han recogido esta inquietud, desde los libros tradicionales de inteligencia emocional hasta los libros sobre mindfulness o atención plena. Hay muchas fuentes de información a las cuales podemos focalizar nuestra atención: las imágenes, los sonidos, los olores y los sabores desencadenados por estímulos externos y, las sensaciones procedentes de nuestro cuerpo, tanto de nuestro tacto como de nuestra posición corporal, del equilibrio, del dolor, del funcionamiento de nuestros órganos y vísceras etc… En realidad, las sensaciones que podemos captar y percibir son extraordinariamente amplias, sólo que muchas veces no las hemos desarrollado suficiente o adecuadamente. Por ejemplo, cuando un experto catador prueba diferentes vinos detecta matices que pasan desapercibidos para los profanos o no entrenados. Esta pericia es fruto del desarrollo y educación de la atención sobre el gusto.

La educación atencional es fundamental ya que permite ampliar nuestro espectro de realidad, algo que generalmente aporta ventajas para nuestra vida y nuestra salud. Particularmente, es interesante el uso y focalización de la atención con fines terapéuticos y prosaludables. El desarrollo de la atención sobre nosotros mismos puede aportarnos información acerca de nuestra salud, de nuestras tensiones, de nuestro funcionamiento somático-corporal y, en la esfera psicológica, información sobre nuestras emociones, motivaciones, conflictos, deseos y estado mental. Igualmente, la práctica de métodos de desarrollo atencional pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud. La atención sin otro fin ulterior más allá de su focalización en donde sea y en lo que sea necesario, es un poderoso aliado para la actividad terapéutica. Las técnicas de meditación y de concentración mental presentes en muchas técnicas autorregulatorias tienen esta característica. La persona que practica el método se concentra por ejemplo en una parte del cuerpo o en una sensación, pero sin otro propósito más allá de focalizar la atención en lo que es su tarea. Por supuesto, quiere sentirse con bienestar, pero este deseo no interfiere con la tarea de concentración. Las aplicaciones de este principio son innumerables e implican un entrenamiento continuado. Además se pueden practicar tanto de forma estática como en movimiento, tal como ocurre con la meditación en movimiento o con técnicas centenarias como el Tai chi. La meditación en movimiento produce efectos autorregulatorios que benefician a la tonicidad muscular, al equilibrio, a la postura y a la movilidad articular a partir de la combinación de concentración y movimiento. Estas técnicas se están utilizando en el tratamiento de muchas dolencias y alteraciones que afectan a la movilidad articular o que están asociadas a la tensión muscular, como la artritis reumatoide, osteoartritis o la fibromialgia. Si estás interesado en estas aplicaciones de la meditación en movimiento en la salud te envío información adicional de interés en el siguiente link:
http://www.psicologiasaludable.es/index.php/actualidad/54-meditacion-en-movimiento-y-tai-chi-fundamentos-y-aplicaciones-en-la-salud