Pasión y compasión

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La palabra pasión, aunque con un significado y una etimología relacionada con algo perturbador (procede del latín, passio y ésta de pati= sufrir,  y está también en relación con la palabra griega πάθος  o páthos= sufrimiento), sin embargo esconde un deseo que es motor de nuestra vida. El deseo firme y persistente, pese a las adversidades y vicisitudes de la vida, es fundamental para el bienestar y felicidad; esta es la pasión que nos lleva a desarrollar comodidades o tecnología en la vida, a luchar por objetivos personales y colectivos y, en definitiva, al desarrollo de la sociedad y del ser humano. Sin embargo, la vida también requiere de una compasión con los sinsabores que afectan nuestro día a día. La compasión con uno mismo integra un sentimiento de ternura y una actitud de aceptación amable ante las adversidades vitales, así como un compromiso contigo y con los que te rodean.  La pasión sin compasión genera turbulencias anímicas y desasosiego;  la pasión junto con compasión, estabilidad anímica y fuerza mental.  Desarrollar pasión más compasión por algo es la mayor fuerza motivadora que nos lleva a descubrirnos y a extraer nuestro potencial. No importa en qué tengas pasión compasiva; puede ser en cultivar un huerto, en practicar un deporte, en ejercer una profesión, en desarrollar una destreza etc. Lo importante es conectar con la pasión y la compasión; todo lo demás, incluido el éxito, viene por añadidura.

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El poder curativo de la indulgencia

Imagen para web entrenamiento autógenojpgAl enfrentarnos a situaciones presentes o al recordar situaciones pasadas, nos podemos encontrar reacciones de lamento, que en los casos más extremos lindan con el sentimiento severo de culpa. Un ejemplo muy común es el que sucede cuando se rompe una relación de pareja y una de las partes, agraviada, afirma que no sabe “cómo pude haber pasado por esta situación” o “como he podido tolerar este trato” o “cómo no puse fin a esto mucho antes”. Este tipo de pensamientos invaden la mente como parásitos que se incrustan en la misma y las personas, muy autoexigentes consigo mismas, no se perdonan el haberse equivocado bloqueando el desarrollo del presente. Esta experiencia se manifiesta también en otras áreas de vinculación interpersonal como la familia o el trabajo.
Para superar experiencias dolorosas, en las que ciertamente se pueden cometer errores, es necesario desarrollar una virtud que se conoce con varios nombres tales como la benevolencia, compasión o indulgencia. La palabra indulgencia proviene del término latín indulgentia, que significa “bondad, favor, compasión”. Aunque la indulgencia ha sido vinculada tradicionalmente con la religión cristiana, sus raíces se encuentran en la Psicología, aunque aparece frecuentemente con el nombre de autocompasión. Ser indulgente con uno mismo y con los demás es algo necesario para superar situaciones críticas en las que hemos sufrido un perjuicio o daño, tanto sea por actos propios como ajenos. Las religiones han creado ritos o actos, donde se da permiso a los fieles o seguidores a liberarse de las cargas de la culpa y/o del karma. Siguiendo una metáfora más científico-psicológica, las personas para superar las cargas de los errores conscientes o inconscientes necesitamos el cultivo de la autocompasión, o en otras palabras, ser indulgentes con nosotros mismos. Esto implica darnos un permiso para no sufrir más cargas que las estrictamente derivadas de nuestros actos y que tienen un límite temporal. Ser indulgente con uno mismo es importante, como también lo es ser indulgente con el comportamiento ajeno que nos rodea. Las personas de nuestro entorno pueden tener comportamientos que nos perjudiquen o nos molesten. Poner límites si nos invaden o perjudican, pero siendo indulgentes con la inadecuación de su comportamiento es una virtud compleja a desarrollar, que viene a decir que no podemos vivir la vida de otros, tan sólo la nuestra. Lo que sí depende de nosotros, además de vivir con determinación, es tratarnos y tratar a otros con indulgencia. Ahora planteo las preguntas pertinentes, con varias combinaciones posibles de respuestas: ¿Te tratas a ti mismo/a con indulgencia? ¿Tienes un trato indulgente con los demás?