La naturaleza humana

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Nos encontramos en un momento histórico muy interesante, dado que el progreso de la tecnología está siendo tal que está planteando algunos interrogantes sobre la concepción misma del ser humano. El término “humano” proviene de la palabra raíz humus (tierra) y del sufijo –ano (de procedencia o pertenencia). De alguna forma, cuando se dice que somos humanos, se quiere expresar que procedemos de la tierra, tal como se recoge por cierto en algunas tradiciones religiosas en las que se señala metafóricamente que Dios moldeó al hombre con arcilla o tierra. Nuestra humanidad, etimológicamente, tiene que ver también con el carácter humilde (humilde así mismo procede de humus); por ello, cuando se dice que alguien es humano, damos a entender que hay una imperfección y una aceptación humilde de ello.  Si por el contrario, alguien es inhumano, se hace referencia a que realiza imposibles con una presión enorme por la perfección.

Inmersos en la era digital y sujetos a una gran presión de excelencia y perfección, todo está robotizado y milimétricamente calculado en su forma de manifestación. La robotización está llegando a numerosos campos, tal como por ejemplo el militar, donde la precisión es muy valorada (http://www.elmundo.es/tecnologia/2017/04/17/58f49d2eca474157508b4590.html). La digitalización y la robotización están impregnando nuestras vidas y deshumanizando muchas áreas, dado que con gran frecuencia se prescinde de los elementos humanizadores de la cultura a lo largo de la Historia, en aras de una mayor precisión y eficiencia.

Este momento histórico nos plantea el reto de desarrollar la tecnología y el entorno virtual y digital pero de una forma humana, que no robótica. La virtualidad y las nuevas tecnologías no deberían generar una vinculación deshumanizada impersonal, sino al contrario deberían ser una ayuda para la construcción de un soporte psicológico-social y cultural humanizador, y en contacto con el sustrato vivo. Esto implica inevitablemente la educación en el uso responsable de las nuevas tecnologías tanto para niños como para adultos, y su progresiva y cuidadosa introducción en la vida de los niños, dado que todavía desconocemos los efectos que pueden producir a medio o largo plazo. Lo que sí parece evidente es que producen cambios importantes en las pautas de socialización y de vinculación interpersonal, algo que ya de por sí debería de suscitar prudencia. Muchos de los gurús de las nuevas tecnologías parece que ya se han percatado, restringiendo y retrasando la edad de inicio de sus hijos en el manejo de dispositivos tecnológicos (http://www.ticbeat.com/educacion/en-silicon-valley-triunfan-los-colegios-sin-ordenadores-ni-wifi/). Estamos en un terreno desconocido que, sin lugar a dudas, merece estudio, prudencia, tiempo y sosiego. Está en juego lo que vamos a ser en un futuro inmediato: seres humanos, digitales, virtuales, robóticos…¿Tú cómo te ves y qué “ser” quieres ser?

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Tecnología, creatividad y libertad

technologyEl desarrollo tecnológico tan vertiginoso en el que estamos inmersos puede llevarnos a confundir términos y conceptos. Tal como afirman muchos gurús de la era digital ( véase, por ejemplo, http://www.expansion.com/economia-digital/companias/2015/12/15/566fddd622601dc7438b45c4.html  , http://www.elmundo.es/economia/2015/10/22/5628d7cfca4741616c8b4638.html  o http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/05/11/actualidad/1462976174_037836.html ), parece que estamos abocados a un nuevo orden en la que “todo lo que puede ser digitalizado, lo será” y que “democratiza” el mundo, apareciendo una generación de nativos digitales, los “milennials” con un rasgo de creatividad que impregna todo su comportamiento, iniciativas y empresas. Sin ánimo de criticar los indudables beneficios de la digitalización, sí es necesario poner unos límites y ver los posibles efectos adversos sobre las personas, asuntos que parecen haber olvidado todos los gurús tecnológicos. La era digital puede hacer más sencilla la vida de las personas, pero también puede hacerlas esclavas muy fácilmente. No hace falta más que observar nuestra dependencia brutal del entorno digital-virtual en el día a día a través de los dispositivos móviles, algo que produce graves adicciones en muchas personas. Lo que ocurrirá dentro de una o dos décadas depende de nosotros, pero las predicciones tecnológicas se van cumpliendo, incluso si cabe con más rapidez de la esperada. Por otra parte, las predicciones de la OMS sobre la salud de las personas para el 2030 señalan que la depresión será la primera causa de morbilidad a nivel mundial, con un importante factor de discapacidad de la enfermedad mental que ya actualmente en los países de nivel socioeconómico bajo-medio representa entre un 25% y 35% de los años perdidos por discapacidad a nivel mundial. Creatividad la ha habido siempre en nuestro mundo, desde que el ser humano existe como tal; lo que han cambiado son las condiciones de la cultura y el desarrollo tecnológico. No confundamos el proceso mental creativo con las herramientas; la tecnología y la digitalización del mundo son herramientas, pero no fines en sí mismos. La creatividad aplicada en la tecnología puede hacernos más felices o más esclavos. La creatividad puede ser manipulativa-esclavizadora o liberadora-constructiva. La primera está asociada a problemas de identidad personal y hábitos o rituales tecnológicos automatizadores sustitutivos de uno mismo, generando seres digitales programados en donde el entorno virtual se “come” al entorno físico; la segunda, emplea la tecnología como un asistente para la vida y tus elecciones, y genera más contacto interpersonal saludable físico y mental. El reto pues no sólo es ser creativos, sino serlo de forma constructiva y liberadora.