Sugestión, influencias y libertad creativa

tunnel-2033983_1280Una sugestión es un estímulo o un conjunto de estímulos de naturaleza ideativa, verbal o no verbal, capaz o capaces de evocar respuestas involuntarias inmediatas en una persona, debido a su actitud de no crítica ante la misma. Por todo ello, la efectividad de las sugestiones depende de esta actitud de no crítica y del grado de sugestionabilidad de las personas receptoras de los mensajes.

La sociedad y la cultura que impregnan nuestras vidas nos proporcionan una expectativa de cómo debemos de reaccionar ante determinadas situaciones, con lo que de forma sutil o no manifiesta hay efectos de cierta sugestión socio-cultural. Los mensajes de los medios de comunicación y de las redes sociales pueden ser, en sentido amplio, sugestiones poderosas o reforzadores de ciertas sugestiones que muchas personas asumen de forma más o menos inmediata y sin crítica alguna. En el campo sanitario, por ejemplo, es muy frecuente que cuando una persona padece algún problema de salud busque en internet información al respecto, que ya le instruye y, en parte, le condiciona sobre cómo se tiene que tratar e incluso sobre cómo va evolucionar. En el campo de la moda, y en el consumo en general, están en auge las y los “influencers” que marcan las pautas de consumo a millones de seguidores y seguidoras  e, incluso, sus reacciones emocionales sobre las temáticas que abordan. La utilización de los “influencers” es una de las estrategias de marketing actuales por su capacidad para producir efectos en una audiencia. Este fenómeno de influencias no sólo se circunscribe a temas muy concretos, sino que también se extiende a las creencias políticas, socio-económicas, religiosas, éticas y comportamentales.

Con estas premisas, encontrar un espacio para la libertad creativa del talento es complejo ante la presión social de las influencias, aunque es posible.  Las personas construyen y “crean” en función de las demandas creadas por unos pocos con una posición influyente. Como me dijo una profesora en una tribunal de tesis “yo he investigado en temáticas en las que podía recibir una subvención o podía publicar algo en una revista de prestigio, para así consolidar mi carrera académica, no en lo que realmente me interesaba”. La libertad en la creación no es gratis; requiere, además de talento, de autenticidad y de una gran dosis de tolerancia a la frustración.

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Adoctrinamiento y educación

22HCon los atentados de Barcelona y Cambrils muy recientes, llaman la atención las declaraciones de familiares, amigos y conocidos de los ejecutores de los atentados, que no dan crédito a que ellos pudiesen haber cometido tales atrocidades. De acuerdo con lo que muchos medios reflejan, parece ser que los terroristas eran personas perfectamente integradas en la comunidad. Tal como menciona la educadora de muchos de ellos, la técnica de convivencia del ayuntamiento de Ripoll Nuria Perpinyá, eran “normales, responsables y educados” y no se podía imaginar de ninguna manera que pudiesen haber hecho lo que hicieron (http://cadenaser.com/programa/2017/08/22/hoy_por_hoy/1503383604_426307.html).

Esta dificultad para percibir aspectos disfuncionales en otras personas pone de manifiesto en primer lugar que la gente puede ocultar sus verdaderas intenciones, fingiendo actitudes y comportamientos prosociales ante los demás. Esto es más sencillo cuando aparece una historia inmaculada con una conducta social apropiada. Pero además, en segundo lugar, pone también de manifiesto que las personas se pueden adoctrinar con facilidad, incluso en un periodo corto de tiempo. La sociedad y las diferentes culturas están repletas de doctrinas que maniatan a las personas, bloqueando su libertad personal. Los lavados de cerebro utilizan los procesos de adoctrinamiento y de gratificación diferencial, haciendo sentir a las personas adoctrinadas un sentimiento de valía personal y de agradecimiento para con sus maestros, cuando en realidad éstos están maltratándolos o vejándolos.

El adoctrinamiento se emplea no sólo dentro de grupos extremistas fundamentalistas, sino también en otros muchos contextos como la política, la educación y la familia. Sus efectos son devastadores para la libre toma de decisiones de las personas y para su bienestar, siendo muy intensos en la infancia y en la adolescencia.

Es imprescindible educar y aportar conocimiento sin adoctrinar a los menores, como base fundamental para fortalecerse y prevenir adoctrinamientos alienantes en la sociedad. Este es un reto que se hace imprescindible en los tiempos actuales en los que predomina la búsqueda de certidumbre y control, junto con una sensación de inseguridad y sobreprotección en la educación. Es esta combinación un tanto disfuncional para erradicar los problemas personales y sociales derivados del adoctrinamiento, y que tal vez requiere de una reflexión y de un cambio en los sistemas de educación actuales.

La despersonalización tecnológica: el sistema

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He aquí un relato con el que fácilmente nos podemos sentir identificados en algún momento:

“Me levanto una mañana con un mensaje en mi correo electrónico: tercera notificación de impago de una empresa de alojamientos y servicios relacionados con la web. Les llamo sorprendido y nos damos cuenta de que tenían el número de una tarjeta de crédito caducada. Todo parecía correcto hasta que les pregunto que las cantidades a facturar no me concuerdan con el hosting contratado. Entonces me hacen referencia a un correo electrónico que me habían enviado hacía más de tres meses en el que me avisaban de que si no actualizaba la versión de un soporte técnico me cobraban una cantidad adicional al mes. Es decir, me hacían un cargo en cuenta sin mi consentimiento expreso. Obviamente, en el correo electrónico recibimos tanta información que gran parte de ella pasa inadvertida. Tras varias gestiones, se soluciona el problema; me dicen que cancelan el servicio suscrito sin mi consentimiento y que no se carga esa cantidad a la tarjeta. Al día siguiente, me levanto y… un mensaje en mi smartphone: nuevo cargo en tarjeta de crédito. Increíble, me habían pasado al cobro esa cantidad. Vuelvo a llamar. Les muestro mi incomodidad con la situación y me dicen que el cargo estaba en el sistema y que ya no se puede hacer nada, pero que no me preocupe, que al día siguiente se procede a la devolución. Como manifestó la persona de atención al cliente, el sistema no se puede paralizar por un caso.”

Esta situación aparentemente trivial y sin importancia esconde, bajo mi punto de vista, uno de los peligros de la digitalización. La máquina finalmente toma el poder por omisión de las personas,  y trata a éstas como elementos del sistema, de tal manera que no importan los sentimientos o las intenciones de cada una de ellas. No eres más que un dato más a procesar. Si bien la despersonalización ya se ha encontrado con anterioridad en servicios de archivo y atención al público, la era digital amplifica los efectos de la despersonalización. Ya no importa lo que uno diga, haga, piense, sienta o intente; lo que importa es lo que está registrado en el sistema. Además, las tropelías que haga el sistema no tienen, en la mayoría de los casos, consecuencias judiciales ni para él, ni para sus supervisores. Al sistema no se le juzga por delincuente, ni se le impone una multa; su actuación siempre se justifica fácilmente con expresiones tales como “el sistema se ha venido abajo”, “el sistema está sobrecargado”. El sistema carece de responsabilidades y los supervisores aluden a fallos del sistema cuando ocurre una tropelía.

Tener capacidad para elegir lo que quieres para tu vida, sin que te sea impuesto por un sistema, es un gran desafío ante el que nos encontramos. Los sistemas pueden hacernos creer que tenemos el control sobre nuestras vidas, cuando en realidad son ellos los que nos controlan.  La vuelta al trato personalizado, donde las personas vuelvan a ser protagonistas de sus vidas, es el mayor antídoto para este virus contagioso de la digitalización. Allá donde haya despersonalización, pongamos personalización; allá donde haya la frialdad del dato del sistema, pongamos el afecto de un vínculo interpersonal. Mantengamos nuestra condición humana como criterio fundamental de decisión, por encima de eso que llaman el sistema.

Tecnología, creatividad y libertad

technologyEl desarrollo tecnológico tan vertiginoso en el que estamos inmersos puede llevarnos a confundir términos y conceptos. Tal como afirman muchos gurús de la era digital ( véase, por ejemplo, http://www.expansion.com/economia-digital/companias/2015/12/15/566fddd622601dc7438b45c4.html  , http://www.elmundo.es/economia/2015/10/22/5628d7cfca4741616c8b4638.html  o http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/05/11/actualidad/1462976174_037836.html ), parece que estamos abocados a un nuevo orden en la que “todo lo que puede ser digitalizado, lo será” y que “democratiza” el mundo, apareciendo una generación de nativos digitales, los “milennials” con un rasgo de creatividad que impregna todo su comportamiento, iniciativas y empresas. Sin ánimo de criticar los indudables beneficios de la digitalización, sí es necesario poner unos límites y ver los posibles efectos adversos sobre las personas, asuntos que parecen haber olvidado todos los gurús tecnológicos. La era digital puede hacer más sencilla la vida de las personas, pero también puede hacerlas esclavas muy fácilmente. No hace falta más que observar nuestra dependencia brutal del entorno digital-virtual en el día a día a través de los dispositivos móviles, algo que produce graves adicciones en muchas personas. Lo que ocurrirá dentro de una o dos décadas depende de nosotros, pero las predicciones tecnológicas se van cumpliendo, incluso si cabe con más rapidez de la esperada. Por otra parte, las predicciones de la OMS sobre la salud de las personas para el 2030 señalan que la depresión será la primera causa de morbilidad a nivel mundial, con un importante factor de discapacidad de la enfermedad mental que ya actualmente en los países de nivel socioeconómico bajo-medio representa entre un 25% y 35% de los años perdidos por discapacidad a nivel mundial. Creatividad la ha habido siempre en nuestro mundo, desde que el ser humano existe como tal; lo que han cambiado son las condiciones de la cultura y el desarrollo tecnológico. No confundamos el proceso mental creativo con las herramientas; la tecnología y la digitalización del mundo son herramientas, pero no fines en sí mismos. La creatividad aplicada en la tecnología puede hacernos más felices o más esclavos. La creatividad puede ser manipulativa-esclavizadora o liberadora-constructiva. La primera está asociada a problemas de identidad personal y hábitos o rituales tecnológicos automatizadores sustitutivos de uno mismo, generando seres digitales programados en donde el entorno virtual se “come” al entorno físico; la segunda, emplea la tecnología como un asistente para la vida y tus elecciones, y genera más contacto interpersonal saludable físico y mental. El reto pues no sólo es ser creativos, sino serlo de forma constructiva y liberadora.

 

Adoctrinamiento, libertad y conexión con el mundo: ¿dónde buscar?

fotos noruega 004El mundo en el que vivimos está repleto de experiencias de adoctrinamiento, y las personas somos sensibles en mayor o menor grado a las mismas. Los nacionalismos radicales, los fanatismos religiosos o los sistemas socioeconómicos rígidos, absolutos y omnipotentes constituyen ejemplos de ello. En cierta medida, el ser humano está sometido a una paradoja existencial: por una parte busca la libertad y su propio criterio, pero por otra parte busca la estructuración de su experiencia, con frecuencia a partir de su entorno. Desde esta contradicción, los escenarios que vivimos muestran diferentes actores, entre los cuales se pueden destacar a los que están en los extremos:

a.- Por una parte, están aquellos que buscan el conocimiento y la seguridad, frecuentemente a través de una doctrina, modelo o idea: son los “buscadores”.
b.- Por otra parte, están aquellos que captan o atienden a todos aquellos buscadores, y que frecuentemente se aprovechan de sus necesidades para su propio beneficio y poder: son los “captadores”.

Dentro de la naturaleza humana habitan estos dos modos de ser, el buscador y el captador. Incluso en los textos religiosos se muestran estos modos de ser a través de diversas metáforas, tal como por ejemplo la del pastor y la del rebaño. Estas dualidades complementarias, mal entendidas, han dado lugar a lo largo de nuestra Historia a liderazgos absolutistas y a esclavitudes dolorosas. Hoy en día, tenemos muchos ejemplos, no sólo los más obvios y próximos en el tiempo derivados de las creencias religiosas fanáticas o de los nacionalismos excluyentes; también, por ejemplo, la tecnología y sus creadores están generando esclavitudes, de forma que muchos niños y adolescentes ya son esclavos adictos a las nuevas tecnologías o a los gadgets electrónicos, desconectándose de su propia naturaleza.
La solución a estas búsquedas esclavizadoras pasa por dirigir la atención hacia uno mismo con sus tensiones y virtudes, más que a objetos, ideas o doctrinas sustitutivas de uno mismo. La libertad no está ni en ningún “paraíso” externo ni en ninguna doctrina ajena a ti mismo. Buscando dentro de uno, se encuentra el espacio necesario para descubrir el propio criterio y respetar los criterios de los demás. Descubriendo y desarrollando las propias capacidades, virtudes y criterios es posible ser libre y, simultáneamente, sentirte conectado y cercano de forma sana al mundo que te rodea y a tus compañeros de “viaje”, sin dependencias destructivas y sin esclavitudes. Para encontrar el criterio, hace falta primero encontrar el sitio adecuado donde buscar. Si buscas peces en el aire, no los encontrarás. Tu libertad no se encuentra en una doctrina, sino dentro de ti; y cuando te encuentras a ti mismo, encuentras a los otros.

Anclajes externos e internos: adoctrinamiento versus autoconocimiento

IMG-20131003-WA0005Encontrar puntos de anclaje parece necesario para que nuestros proyectos fructifiquen. Las personas, generalmente, necesitamos unos puntos de orientación para sentir seguridad. Estos anclajes son elementos que aportamos los psicoterapeutas en un primer momento, cuando las personas manifiestan su desasosiego y expresan su desorientación. Ciertamente, las personas buscan estos anclajes y seguridad en el mundo externo, más que en su mundo interno, con frecuencia confuso y dolido o dañado a través de diferentes experiencias. Una prueba inequívoca de este anclaje externo es la identificación de la gente con muchos personajes públicos, imitándolos en la forma de vestir y expresarse y, en general, en sus costumbres conocidas o públicas. En grado extremo están aquellos que expresan una fascinación y una idealización de muchos líderes, como si de mesías se tratasen, tomándose sus consejos, iniciativas y comportamientos como los únicos deseados y válidos. En general, parece como que las personas necesitan una estructuración a la que se pueden acceder fácilmente creyendo ciegamente en otras personas y en lo que hacen, sin filtro selectivo alguno. La necesidad de creer en algo y la búsqueda de anclajes externos puede derivar en comportamientos dependientes, sectarios o fanáticos, que aportan certidumbre y una seguridad localizada fuera de uno mismo, pero no la seguridad en uno mismo y en el autoconocimiento.

Pasar de la búsqueda de anclajes externos rígidos al descubrimiento de anclajes internos flexibles constituye el mayor desafío personal para ser libres. La labor de los psicoterapeutas es la de aportar algún método para hacer este proceso desde estos anclajes externos a los internos, sustituyendo la necesidad de creer por el disfrute y autoconocimiento en la experiencia. Los problemas de la vida son estímulos para el autoconocimiento, no para el adoctrinamiento. ¿Dónde están tus anclajes: en el mundo interno o en el mundo externo? ¿Son rígidos o flexibles? ¿Te has o te han adoctrinado alguna vez? Tus experiencias y aportaciones serán bienvenidas.

Desprogramación y “reset mental”

IMG-20131018-WA0000Vivir en un mundo con hábitos rutinarios tiene ventajas, pero también inconvenientes. Por una parte, nos permite tener un esquema básico de organización personal, pero por otra parte nos puede predeterminar a hacer lo mismo de forma compulsiva, inadecuada o innecesaria. Cuando esto ocurre de forma involuntaria o inadvertida para uno mismo, seguramente estemos bajo la influencia de un programa mental. Los síntomas característicos son fáciles de detectar desde fuera e, incluso, desde dentro: reacciones reflejas estereotipadas sin sentido ante determinadas situaciones, repetir los mismos comportamientos ineficaces o experiencias indeseadas, acciones compulsivas descontroladas, angustia inexplicable ante determinadas situaciones, pensamientos reiterativos etc. Cuanto más programados estemos, al intentar resolver alguno de estos problemas repetiremos una y otra vez lo que solemos hacer. Muchas personas refieren ejemplos claros de programación mental. Por ejemplo, unirse con parejas inapropiadas de forma reiterada, ofuscarse en algo pese a consecuencias adversas, ser muy sacrificado innecesariamente, ser muy dominante con otras personas, ser intolerante con los errores de uno mismo y/o de los demás, tener avidez por el éxito, refugiarse en la lamentación…Los programas mentales son como un software interno que no atiende a nuestras virtudes, necesidades o deseos, sino a códigos programados por otras personas. Su instalación en nuestra dinámica mental suele ser muy fácil e inconsciente, ya que suele provenir de personas de nuestro entorno próximo y/o familiar, ante las cuales abrimos las puertas de nuestra mente sin ningún filtro selectivo. Este principio que opera en técnicas como la hipnosis a través de la sugestión, rige también los principios de interacción humana y programación mental. Desde un punto de vista amplio, todas las personas estamos programadas, y en muchos casos sin tener conciencia alguna.
Los programas mentales impiden la toma de decisiones libremente. Estar bajo la influencia de un programa lleva asociada una sensación de incomodidad y agobio inexplicable, ya que la naturaleza de uno mismo se ve coartada o condicionada por programas externos que se han apropiado de uno mismo. La solución ante los programas mentales no consiste tanto en la reprogramación mental (muy en boga hoy en día), como en la desprogramación mental. Por ejemplo, no es tanto sustituir un programa perdedor por un programa ganador, sino desprogramar, para a partir de ahí decidir uno a dónde quiere ir. Los efectos de la desprogramación nos llevan a un programa de inicio, como si hubiésemos hecho un reset mental, algo de lo que hablaremos próximamente.