Tecnología, creatividad y libertad

technologyEl desarrollo tecnológico tan vertiginoso en el que estamos inmersos puede llevarnos a confundir términos y conceptos. Tal como afirman muchos gurús de la era digital ( véase, por ejemplo, http://www.expansion.com/economia-digital/companias/2015/12/15/566fddd622601dc7438b45c4.html  , http://www.elmundo.es/economia/2015/10/22/5628d7cfca4741616c8b4638.html  o http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/05/11/actualidad/1462976174_037836.html ), parece que estamos abocados a un nuevo orden en la que “todo lo que puede ser digitalizado, lo será” y que “democratiza” el mundo, apareciendo una generación de nativos digitales, los “milennials” con un rasgo de creatividad que impregna todo su comportamiento, iniciativas y empresas. Sin ánimo de criticar los indudables beneficios de la digitalización, sí es necesario poner unos límites y ver los posibles efectos adversos sobre las personas, asuntos que parecen haber olvidado todos los gurús tecnológicos. La era digital puede hacer más sencilla la vida de las personas, pero también puede hacerlas esclavas muy fácilmente. No hace falta más que observar nuestra dependencia brutal del entorno digital-virtual en el día a día a través de los dispositivos móviles, algo que produce graves adicciones en muchas personas. Lo que ocurrirá dentro de una o dos décadas depende de nosotros, pero las predicciones tecnológicas se van cumpliendo, incluso si cabe con más rapidez de la esperada. Por otra parte, las predicciones de la OMS sobre la salud de las personas para el 2030 señalan que la depresión será la primera causa de morbilidad a nivel mundial, con un importante factor de discapacidad de la enfermedad mental que ya actualmente en los países de nivel socioeconómico bajo-medio representa entre un 25% y 35% de los años perdidos por discapacidad a nivel mundial. Creatividad la ha habido siempre en nuestro mundo, desde que el ser humano existe como tal; lo que han cambiado son las condiciones de la cultura y el desarrollo tecnológico. No confundamos el proceso mental creativo con las herramientas; la tecnología y la digitalización del mundo son herramientas, pero no fines en sí mismos. La creatividad aplicada en la tecnología puede hacernos más felices o más esclavos. La creatividad puede ser manipulativa-esclavizadora o liberadora-constructiva. La primera está asociada a problemas de identidad personal y hábitos o rituales tecnológicos automatizadores sustitutivos de uno mismo, generando seres digitales programados en donde el entorno virtual se “come” al entorno físico; la segunda, emplea la tecnología como un asistente para la vida y tus elecciones, y genera más contacto interpersonal saludable físico y mental. El reto pues no sólo es ser creativos, sino serlo de forma constructiva y liberadora.

 

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La autenticidad inteligente

P1000806Ser auténtico implica actuar y expresarse de forma consistente o coherente con nuestros valores, principios, deseos y emociones. Quien encuentra a alguien auténtico, encuentra verdaderamente un tesoro. La autenticidad es una condición necesaria para cualquier tipo de actividad humana constructiva. Una pareja necesita autenticidad para llegar a buen puerto y tener una convivencia enriquecedora; una asociación necesita de socios o miembros auténticos que muestren sus puntos de vista sin ocultaciones y segundas intenciones; un amigo que se precie de ser un buen amigo, es auténtico para con uno y muestra su afecto sin otro fin ulterior; para que un niño se desarrolle con seguridad, bienestar y con actitudes constructivas, requiere de unos padres con cierta autenticidad. Si las personas no están inmersas en esta virtud o están impregnadas de su opuesto que es la ocultación y la falsedad, los vínculos interpersonales, el funcionamiento social y la salud personal se resienten y las relaciones entre las personas se deterioran.
No obstante, siendo la autenticidad un elemento fundamental para vivir, necesita de otros aderezos o complementos para que pueda triunfar entre las personas y en la sociedad. Es decir, la autenticidad “per se” no es suficiente, ya que estaríamos en riesgo de caer en actitudes inocentes ciertamente descompensadas. Por ejemplo, en una guerra ser auténtico puede ser ciertamente algo muy riesgoso; o alguien que está bajo el dominio férreo de un dictador o tirano no encuentra ni armonía ni sentido a mostrarse auténtico espontáneamente. Algunos libros oraculares ejemplifican estas situaciones vitales, tal como hace por ejemplo el I Ching o Libro de las Mutaciones con el hexagrama correspondiente al “oscurecimiento de la luz”. Se representan en este caso personas con conocimiento que ocultan su brillo, pasando desapercibidos o incluso simulando la locura para preservar así su vida y/o conocimiento. Obviamente, esta situación extrema es una manera de decirnos que la autenticidad necesita de prudencia e inteligencia para su expresión fructífera. Planteadas las premisas, planteo las preguntas. ¿Te reconoces como auténtico/a? Y en caso afirmativo, eres un/a auténtico/a inteligente-prudente o un/a auténtico/a inocente?

El poder saludable de la atención

Imagen

Vivimos en un mundo lleno de estímulos tanto visuales como auditivos que impregnan nuestra vida. Esto facilita que nuestra atención de forma automática se haga adicta a las imágenes y a las palabras. Tal es así que muchas personas necesitan, por ejemplo, un ruido de fondo para dormir o una imagen para mantener la atención en una tarea y estar tranquilo. Los elementos audiovisuales de nuestra cultura y sociedad condicionan nuestra vida y pueden atrofiar nuestra atención, por un sesgo hacia la pasividad y dependencia ante estímulos auditivos y visuales. La atención, sin embargo, guarda un poder extraordinario para ser cultivado y desarrollado. Aprender a focalizar la atención adecuadamente es una de las tareas olvidadas de las personas debido quizá, entre otras causas, a este bombardeo de estimulación audio-visual al que estamos sometidos. Muchos libros de divulgación han recogido esta inquietud, desde los libros tradicionales de inteligencia emocional hasta los libros sobre mindfulness o atención plena. Hay muchas fuentes de información a las cuales podemos focalizar nuestra atención: las imágenes, los sonidos, los olores y los sabores desencadenados por estímulos externos y, las sensaciones procedentes de nuestro cuerpo, tanto de nuestro tacto como de nuestra posición corporal, del equilibrio, del dolor, del funcionamiento de nuestros órganos y vísceras etc… En realidad, las sensaciones que podemos captar y percibir son extraordinariamente amplias, sólo que muchas veces no las hemos desarrollado suficiente o adecuadamente. Por ejemplo, cuando un experto catador prueba diferentes vinos detecta matices que pasan desapercibidos para los profanos o no entrenados. Esta pericia es fruto del desarrollo y educación de la atención sobre el gusto.

La educación atencional es fundamental ya que permite ampliar nuestro espectro de realidad, algo que generalmente aporta ventajas para nuestra vida y nuestra salud. Particularmente, es interesante el uso y focalización de la atención con fines terapéuticos y prosaludables. El desarrollo de la atención sobre nosotros mismos puede aportarnos información acerca de nuestra salud, de nuestras tensiones, de nuestro funcionamiento somático-corporal y, en la esfera psicológica, información sobre nuestras emociones, motivaciones, conflictos, deseos y estado mental. Igualmente, la práctica de métodos de desarrollo atencional pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud. La atención sin otro fin ulterior más allá de su focalización en donde sea y en lo que sea necesario, es un poderoso aliado para la actividad terapéutica. Las técnicas de meditación y de concentración mental presentes en muchas técnicas autorregulatorias tienen esta característica. La persona que practica el método se concentra por ejemplo en una parte del cuerpo o en una sensación, pero sin otro propósito más allá de focalizar la atención en lo que es su tarea. Por supuesto, quiere sentirse con bienestar, pero este deseo no interfiere con la tarea de concentración. Las aplicaciones de este principio son innumerables e implican un entrenamiento continuado. Además se pueden practicar tanto de forma estática como en movimiento, tal como ocurre con la meditación en movimiento o con técnicas centenarias como el Tai chi. La meditación en movimiento produce efectos autorregulatorios que benefician a la tonicidad muscular, al equilibrio, a la postura y a la movilidad articular a partir de la combinación de concentración y movimiento. Estas técnicas se están utilizando en el tratamiento de muchas dolencias y alteraciones que afectan a la movilidad articular o que están asociadas a la tensión muscular, como la artritis reumatoide, osteoartritis o la fibromialgia. Si estás interesado en estas aplicaciones de la meditación en movimiento en la salud te envío información adicional de interés en el siguiente link:
http://www.psicologiasaludable.es/index.php/actualidad/54-meditacion-en-movimiento-y-tai-chi-fundamentos-y-aplicaciones-en-la-salud

 

Autoprotección y autocuidado ante narcisistas

La manipulación y la demanda continua de atención y energía de las personas narcisistas son amenazas a la salud y al bienestar personal. En muchos casos, el poder que ejercitan los narcisistas es tal, presionando y coaccionando de forma tan eficaz a sus presas, que éstas, finalmente, se someten a sus demandas desproporcionadas e irreales. Cuando las personas sufridoras perciben que algo va mal, suele ser cuando el daño ya está hecho y, generalmente, no tienen capacidad de autoprotección y autocuidado por sí solos para retomar su vida a un punto de equilibrio. Tal como describe Eleanor Payson en su excelente libro “The Wizard of Oz and other Narcissists” (“El Mago de Oz y otros Narcisistas”), es necesario saber cómo mantener los límites del propio self ante la violación continua de los mismos, por parte del narcisista. Debemos de darnos cuenta de que son los mejores expertos, grandes artistas, en traspasar los límites de los demás. Payson señala unas dinámicas narcisistas caracterizadas por traspasar los límites de cualquier persona, pudiendo incluso apoderarse de uno mismo. En otras palabras, un narcisista puede generar dentro de ti sensaciones que no son propiamente tuyas, y que son muestra de su influjo y de su capacidad para invadirte. Dos sensaciones muy habituales son la idealización o admiración desproporcionada y el respeto intimidatorio. Los sentimientos que proyectan en los demás son muy variados y complejos. Puede producirte, entre otros efectos, la sensación de que estás en deuda con él, o que tengas que ayudarlo porque lo ves “necesitado”; o que tengas sentimientos contradictorios ambivalentes, de forma que te haga sentir importante halagándote, pero incompetente para algunas cosas ya que “sin él no obtendrás el éxito”.

Para autoprotegerse y darse autocuidados ante las embestidas narcisistas son necesarios varios pasos:
1º Conocer el narcisismo y sus formas de manifestación, algunas muy sutiles y poco visibles externamente. En concreto, es fundamental conocer las sensaciones que producen en ti, desproporcionadas, fuera de contexto, absolutas y que no admiten criterios de validación externa. Por ejemplo: “No he conocido a nadie como él/ella; no hay nadie tan especial”

2º Identificar tus fragilidades que te hacen una “presa apetitosa” para el narcisista. En especial, es importante ver si eres generoso/a extremadamente, ocupándote sobremanera de las necesidades de los demás. ¿Lo das todo, o te entregas en demasía a los demás?

3º Pide validación externa, cuando empieces a sentir incomodidad o detectes alguna dinámica de narcisismo, o fragilidad personal en tu vida. Puedes creer que el narcisista te está dando algo especial, pero, desde fuera, se ve todo diferente. Seguramente, alguien, con otros “ojos”, puede darte una visión más realista que, posiblemente, te llamará la atención.

4º Una vez identificada y verificada la dinámica en la que te encuentras, plantea límites de protección. Probablemente necesites a alguien externo de ayuda, o de referencia, en un principio; pero eso es normal. Al principio, no te creerás lo que te está pasando. Los límites de protección se ejercen cambiando el comportamiento y la actitud para con el narcisista: negativas a peticiones inapropiadas, no estar disponible siempre para sus actividades, dedicar tu tiempo y energía para tus objetivos vitales, desarrollar tus propios criterios y actuar conforme a ellos. De forma muy resumida, el narcisista constata que ya no estás disponible ilimitadamente para él y sus fines. Estás desarrollando tus límites saludables, que te permiten relacionarte dando y recibiendo por igual.

5º Aprende a autocuidarte ante las dinámicas destructivas narcisistas. Desarrolla de forma resiliente funciones mentales protectoras, como por ejemplo, la determinación y la humildad. Aprovecha la ocasión para enfrentarte a la ira que puedes empezar a experimentar, y muy acusadamente. Seguramente, no encuentres un fenómeno en la vida tan extraordinariamente útil para aprender a modular la ira y canalizarla adecuadamente.

6º Enfréntate a las nuevas relaciones desde una nueva óptica. La generosidad indiscriminada, seguramente predominante en tu vida, no es un buen comienzo para toda relación. Mostrar un diamante muy valioso en público, sin protección o precaución alguna, es una temeridad. Muéstrate abiertamente, pero con límites, y averiguando si lo que quieren las personas que conoces, es compatible con lo que tú quieres y buscas.

7º Si no sabes cómo hacer alguno de estos pasos, pide ayuda, bien a un profesional, bien a alguien próximo que haya pasado por estas situaciones, superándolas con maestría y resiliencia. Es cierto que la vida nos ofrece muchas oportunidades para darnos cuenta y cambiar, pero tampoco es necesario que desperdicies tiempo y energía, obcecándote en estrategias repetitivas, que no te han dado fruto.

 

La página web www.psicologiasaludable.es comienza su andadura

Tras varias semanas en fase de pruebas, ya empieza a funcionar oficialmente la página web www.psicologiasaludable.es.  Es el punto de inicio de un ilusionante proyecto sobre Psicología Saludable que pretende completar y ampliar los artículos y reflexiones escritas en este blog. www.psicologiasaludable.es,  a la que podrás acceder directamente desde el blog en la columna de enlaces,  dispondrá información actualizada sobre cursos, libros, congresos y noticias de interés relacionadas con la Psicología Saludable. De forma progresiva, se irán añadiendo artículos, monografías y libros, con la finalidad de que el lector disponga de recursos útiles para desarrollar sus potencialidades y mejorar su vida.  Además, dentro de la página web se ha incluido un apartado de tests, donde en este momento puedes cumplimentar online un test sobre relaciones interpersonales y recibir, posteriormente, un breve informe sobre los resultados.

Con el paso del tiempo, espero que sea un lugar de encuentro habitual, tanto para personas deseosas de conocimiento psicológico para vivir con bienestar y desarrollar su potencial, como para profesionales. Poco a poco, iremos añadiendo y mejorando contenidos y secciones. Cualquier sugerencia será bienvenida y, por ello, no dudes en comunicármela en el correo electrónico info@psicologiasaludable.es. Por último, quería felicitar a todos aquellos que han colaborado en el diseño de la página web, y en particular al técnico-constructor de la página web, José Mauricio Flórez de Uría

Indignación y salud

En tiempos convulsos, cuando se destapan irregularidades de políticos, funcionarios o gestores, muchas personas dicen sentirse indignadas. El sentimiento de indignación se ha hecho popular en nuestros días; incluso se han escrito libros, desde un punto de vista socio-político, como el de “Indignaos” de  Stephane Hessel  que ha resultado ser un bestseller e, incluso, una referencia para algunos movimientos sociales. Ahora bien, ¿qué es la indignación y cómo se maneja desde un punto de vista psicológico-individual?. El diccionario de la Real Academia Española  define la palabra  indignación como el “enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos”. Afinando un poco más, la indignación es como un sentimiento parecido a la ira y a la rabia con un tinte doloroso, y con la particularidad de que se genera a consecuencia de actos de otras personas. Es decir, aunque la indignación se vive dentro de uno, en la propia carne, está desencadenada, por acontecimientos ajenos a uno mismo. Desde un punto de vista de salud, una mala gestión del sentimiento de indignación produce un incrementos muy notables del estrés personal y una disrregulación afectiva, que puede llevar a estados de autodestrucción. El manejo de este sentimiento, por tanto, se hace imprescindible para vivir saludablemente. El mundo está repleto de injusticias y, diría, lo ha estado siempre. Al igual que la Historia está llena de grandezas, está también infestada por injusticias. Es fácil, por lo tanto, desarrollar este sentimiento que, muchas veces, se mezcla o finaliza con una sensación o estado de hartazgo generalizado. El cómo manejar este sentimiento es fundamental por varios motivos, de entre los que destaco tres: (1) para que nuestra salud física y psicológica continúe de forma óptima, y no se deteriore por el estrés y la indignación presentes; (2) para que nuestros proyectos personales y vitales continúen adelante, pese a los obstáculos indignantes que aparecen en el camino; y (3), para producir mejoras en la sociedad, desde nuestra labor personal.

Los individuos de una sociedad aprendemos a gestionar la indignación a través de nuestras experiencias y modelos. Algunos se sumen en estados de indefensión y de entre estos, un buen número adoptan el papel de víctimas sumisas; otros, desarrollan actos violentos y muestran agresividad contra el sistema, adoptando el rol de “indignados sociales”; otros desarrollan una desconfianza y hostilidad contra todo lo que les rodean, negando a todo el mundo la posibilidad de hacer algo constructivo; y otros, adoptan un papel de expertos intelectuales escribiendo libros sobre el tema, y tomando distancia de la indignación, como si no fuese con ellos. Estas soluciones a la indignación se podrían denominar, respectivamente, como de indefensión-sumisión, agresión, desconfianza  e intelectualismo. Aunque estas opciones tienen beneficios, no son del todo satisfactorias. Al margen de éstas, existe una alternativa saludable,  que potencia la resiliencia personal. Tiene efectos beneficiosos sobre la salud, desbloquea los estados de paralización y potencia las ideas creativas y constructivas. Se basa en el desarrollo de  técnicas meditativas aplicadas al manejo de sentimientos dolorosos e inaceptables y conlleva una serie de pasos que resumo:

1.- Lo primero de todo, tomar contacto con la realidad personal, tanto dolorosa como gozosa, sin finalidad valorativa más allá de su conocimiento

2.- Sabiendo donde estamos, lo segundo consiste en desarrollar la capacidad que posee nuestro cerebro para neutralizar el estrés

3.- Neutralizado nuestro estrés, se desarrolla la capacidad para focalizar la mente en el estado mental apropiado y seleccionado, a pesar de la existencia de dolor. Así, conocemos diferentes estados emocionales y elegimos los más beneficiosos

4.- Una vez elegido el estado, definimos y seleccionamos los proyectos de vida que van de acuerdo con lo que hemos elegido y desarrollado.

El cómo hacer estos pasos es la tarea saludable a aprender.  Requiere de la guía de ayuda experta, cuando no se hace de forma natural.

Resiliencia ante la burocracia

La burocracia, como sistema de organización social, es conocida desde la Antigua Grecia y se ha vinculado a la condición humana, siguiendo la tesis del hombre como animal político de Aristóteles. Pero incluso mucho antes, sobre el año 3000 A.C., la civilización egipcia de la época ya generaba disposiciones administrativas estableciendo impuestos y unas disposiciones sobre cómo recaudarlos, tanto en trabajo como mercancías, dado que no existían monedas en un principio. Estas disposiciones eran redactadas por escribas, personajes que desde niños eran educados y preparados exclusivamente para este quehacer. En general, tal como señala Deutcher, la burocracia establece un sistema para organizar y divide a la población en dos grupos: los que organizan y los organizados, o, en otras palabras, los que estructuran y los estructurados

La estructuración de la sociedad y sus tareas es importante puesto que regula, ordena y crea unas reglas de juego y de entendimiento en grupos grandes de personas. Una estructura es algo así como el recipiente donde se deposita un líquido; el recipiente es necesario para contener el líquido pero, obviamente, no es lo imprescindible. Sin el recipiente, no sería posible beber, pero sin el líquido el recipiente se convierte en algo inerte. Las reglas burocráticas  son como los recipientes donde las personas se suponen pueden depositar sus destrezas, habilidades, aptitudes y conocimientos, al servicio tanto de la sociedad como para su propio bienestar y autorrealización.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando el recipiente se vuelve más importante que los contenidos? La despersonalización y deshumanización de las relaciones sociales se apodera de las personas pudiendo generar estrés e indefensión personal. La desvitalización de las relaciones interpersonales ocurre cuando priman las reglas sobre las propias personas. Es fácil identificar muchas situaciones en la vida en las que esto ocurre, porque la burocracia es un sistema de control social de unos pocos con respecto a la mayoría. No sólo la gestión de recibos, trámites, licencias puede generar situaciones inverosímiles. Recuerdo en mi experiencia personal un caso reciente que ilustra la deshumanización de la burocracia y los sistemas de control:

-“Madrid es una ciudad estresante donde no sólo realizas tu trabajo cada día, sino que debes estar pendiente de otros elementos de la vida cotidiana como son los horarios, las fechas límite, el transporte, los semáforos, los tíquets del parquímetro, entre otros. Un día, regresaba de la Facultad de Somosaguas (en las afueras de Madrid) con el coche, pero tenía que parar en la consulta para recoger unos documentos y hacer unas llamadas. Más o menos creí que las gestiones me llevarían media hora.  Introduje el importe en la máquina expendedora para unos 40 minutos y así ir sobrado de tiempo. Sin embargo, las gestiones se alargaron más de lo esperado, y llegué 12 minutos tarde al coche para poner otro tíquet. Al ir hacia el coche me encontré un papel en el parabrisas del coche…Sí, en efecto un tíquet sancionador por llegar tarde al coche. La vigilante me acababa de poner la multa y estaba a 5 metros del coche. Me acerqué a ella y le dije si, por favor, me podría anular la multa; me dijo que podría anularla yo, pagando 3 euros en la máquina expendedora. Le rogué nuevamente que me anulase la multa ya que había llegado sólo unos minutos tarde y que, podría haberme concedido estos minutos de cortesía. La vigilante se puso a la defensiva y me puso excusas: que si hubiera puesto un tíquet de más importe me habría esperado hasta 20 minutos. Finalmente, concluyó cerrando el tema diciéndome: “Mire caballero, yo me dedico a poner denuncias”

Me quedé impresionado, era como un robot, “yo me dedico a poner denuncias”…. Mi primera reacción interna fue de rabia y pensé, para mí, inocentemente: “usted es alguien que hace un trabajo, porque yo le pago con mis impuestos y usted está para atenderme y hacerme la vida más fácil”. Por supuesto, esto pasó por mi cabeza unos segundos. Al cabo de unos instantes, mi mente procesaba: “Bueno, ya tengo a un robot enfrente, vamos a ver si me puede ayudar a utilizar la máquina expendedora para pagar la multa reducida por llegar tarde”. Así fue, la mujer robot me ayudó a manejar la máquina expendedora y sacó su lado humano, comentándome la cantidad de dinero que se recaudaba con este sistema. Yo le comenté la dificultad que, para una persona mayor, supondría este sistema de anulación. En efecto había que marcar unas teclas de un color y la matrícula de un coche con un teclado, análogo al de un teléfono móvil,  algo que, ciertamente, era complejo para una persona mayor.

Lo interesante de esta experiencia, más allá de la justicia o no de la multa, es la maquinización de las personas al servicio de una estructura. El conocimiento, el sentido común, la sensibilidad y el sentido de cooperación interpersonal están supeditados a un sistema burocrático impuesto. No importa si algo se puede solventar fácilmente; cuando el papel está puesto hay una norma que hace que las personas se hagan rígidas y pierdan su rasgo de humanidad: la verdad es que impresiona que alguien diga que se dedica a poner denuncias, que ese es su trabajo. Esta impersonalidad, posiblemente, esté en la base de muchas atrocidades que se cometen en el mundo. Figúrense un soldado, frente a una víctima inocente: “Sra, yo me dedico al trabajo de la guerra y a recibir órdenes de mis superiores; si me dicen que mate, mato; si me dicen que me retire, me retiro”. Al final, si un soldado, cumple con las órdenes, es premiado y condecorado como un héroe; sin embargo, si toma sus decisiones y sigue sus criterios de conocimiento y sentido común, es apresado, encarcelado  y, en el peor de los casos,  fusilado por desobediencia o deserción. Al final, las personas son seducidas por el reconocimiento más que por su sentido de conocimiento y por su humanidad.  El reconocimiento es, por lo tanto, la base del sustento del armazón burocrático, y de que los papeles, certificados y diplomas y títulos, sean lo fundamental más que las propias habilidades, pericias o conocimientos. El recipiente se ha convertido en el principal objetivo de los individuos de la sociedad. Importa más el recipiente que el líquido: la materia prima ha pasado a ser secundaria.

Estas situaciones generan, si se producen puntualmente, una sensación de rabia que puede ser canalizada fácilmente. El problema surge, cuando uno choca con el muro burocrático muchas veces y continuadamente. Hay personas que, desde la indefensión y la rabia, se destruyen y sumergen en una crisis de la que no salen. A lo sumo, se enzarzan en denuncias que desgastan su salud y destruyen sus vínculos interpersonales positivos y constructivos.  Afortunadamente hay otra salida: la resiliencia. Es decir, aprovechar estas situaciones adversas, negativas y agresivas, como un motor para desarrollarnos e impulsar nuestra vida. Aunque es necesario pasar por unas fases, se pueden distinguir unos principios básicos para sacar provecho de la traba burocrática:

1)      No se dé golpes innecesariamente contra un muro. Si ve que hay muchas trabas administrativas, no se desgaste innecesariamente. La burocracia es como un tanque que pasa por encima de usted, si es necesario, y no tiene compasión.

2)      Busque una postura lo más cómoda posible. Así, estará despierto y ágil para pasar por el hueco, cuando haya alguna grieta en el muro.

3)      Aproveche esta deshumanización para cribar y seleccionar la gente con la que sintoniza adecuadamente, y establezca vínculos que verdaderamente sean placenteros y constructivos. Experimentar emociones cercanas con gente afín produce bienestar, salud y genera oportunidades.

4)      Determine qué condición quiere para su vida, olvidándose de las trabas y de la injusticia que padece. Tome contacto con sus emociones y deseos genuinos. Si experimenta rabia o miedo, tome contacto con ello, antes de tomar una decisión.

5)      Persevere en lo que ha decidido, concentrándose en su proyecto constructivo sin perder ni un segundo ni una pizca de energía en darse golpes contra el muro. Y si el muro viene hacia usted, esquívelo, tantas veces como sea necesario